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Lobos vestidos de ovejas

Cuantas veces hemos estado en juntas, peloteos, toma de brief o cualquier situación en la que sabemos perfecto que tenemos un pedido, que una idea debe salir y ser la bomba. Muchas, muchas veces. Llegamos con una idea, una linda y preciosa cosa, que nos tomó varias horas sólo para descubrir que no, que resulta que dice mi mamá que no, ese no era el pedido… ¡mierda! Nos cagó todo el día y sí, sí, una vez más vamos a salir tarde porque valió popo.

Experiencia y colmillo no es lo mismo, no, para nada. La experiencia es esa cosa que vas adquiriendo con el paso de los años que nos sirve para darnos cuenta de los errores que hemos hecho y las embarradas en las que nos envolvimos. El muy conocido colmillo pero poco utilizado es aquel bendito “trucho” que se desarrolla con inteligencia, astucia y una pizca de maña.

Con el pasar de los años desarrollé mi muy querido colmillo, que si bien no es nada más lo que me hace chingón (porque mi carisma, inteligencia y buena vibra también cuentan) aprendí que el coraje y los huevos (una vez más) son la clave de los trabajos bien pensados y desarrollados, que en un noventa y cinco porciento hacen un trabajo memorable. El colmillo es algo que tú debes desarrollar, es tu estilo y es tu esencia, pero hoy te contaré el secreto más grande que hace una gran, gran diferencia. Ojalá me hubieran dicho esto cuando entré al campo laboral, me hubiera ahorrado tanto estrés, regaños y embarradas.

1. ¿Cuál es el objetivo?

El por qué estás ahí, es la pregunta crucial. Háztela todo el tiempo, a cada momento, cuando te pierdas en el mar de ideas súper voladas, recuerda; ¿Cuál es el objetivo de esto?

2. Pregunta, pregunta y vuelve a preguntar

Si algo no te quedó claro, pregunta. Creerás que eres un pendejo, pero más pendejo es aquel que no pregunta y lo hace todo mal. Cuando todo se vaya por un pantano, pregunta; no entendí, explícalo de nuevo por favor.

3. ¿Tú, cómo lo ves?

Muchas veces, cuando te piden algo, ni siquiera tu director creativo sabe qué quiere o qué busca. Es tarea tuya descubrir y desenmarañar esa bola de estambre echa un caos. Podría resultar muy complejo e intimidante decirle; “No entiendo, ¿a qué te refieres? O peor aún “¿Tú, cómo lo ves?” Uff, en mi experiencia esta pregunta es la matona. Esta pregunta hará que todo se vaya a la mierda o que agarre ondita y salga “ASAP”. Cuando tú le preguntas a alguien “¿Tú, cómo lo ves?” Estás pidiendo algo más que un simple “ponle ondita”, “hazle algo”, “casi pero dale la vuelta”. Es importante que sepas qué es lo que tu director creativo quiere y como lo ve, de otra forma estarás jugando a las escondidas en el desierto. Es complicado, sí, pero agarra el valor y pregunta mi muy famoso “¿Tú, como lo ves?”, así tendrás un panorama claro de cómo lo ve y qué espera, evitarás las sorpresas de “no mames eso qué” y todo fluirá mejor, además de empezar a acostumbrar a tu equipo a hacer las cosas bien (Hahaha).

4. En mi experiencia 

Eres trainee o eres director de arte, no importa, lo que tú sabes, lo sabes por algo. Lo aprendiste a madrazos, desvelos y muchas frustraciones; no seas güey y defiéndelo. Tú sabes lo que sabes porque lo lloraste, sufriste y te divorciaron; utilízalo. Cuando tengas una idea, un camino o un presentimiento; síguelo. Vivirás el fracaso o cosecharas la gloria, pero habrás vivido algo único. Tú experiencia vale, neta. No te creas menor. No lo eres. Defiende, defiende y a huevo que ganarás.

5. Lucha y sigue luchado

Quizá todo lo que te dije, no te funciona. Quizá es mi utópico ser y nada más. Pero sea como sea, debes buscar tu camino, tu colmillo. Lo que te lata, por lo que estés dispuesto a arriesgar, por eso ve, hazlo real. Podrán haber mil consejos, pero el único real y verídico es aquel que te funcione, por el que darías la vida.

Descubre y/o crea tu propio método. Dale fuerza a tu voz y sentido a todo eso que te apasiona, así, quizá, en un santiamén estarás escribiendo tus propias historias, con tus propios recursos y teniendo tus propios resultados. Un día verás atrás y sabrás que todo ha valido la pena, que el camino sigue, sigue y seguirá y siempre hay que cambiar los métodos y las fórmulas para continuar en el right track.

Chico Meteoro

Loco intenso en proceso de regeneración. Me caí cuando era chiquito, eso explica muchas cosas. Raro, extraño, desinhibido y extrovertido, pero no con todos y no en todos lados. Me encanta viajar y conocer la mente de la gente. Odio las mentiras y el plátano es mi kryptonita que tiene como antídoto pastel de chocolate.

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