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Se cree Donald Draper y no se da cuenta que es Donald Duck

Normalmente me tardo en colaborar por la carga de trabajo, no es por presumir, en realidad es un recordatorio de lo mal organizado que puedo ser a veces. En medio de mi mala organización estuve pensando sobre qué escribir ahora y me encontré con un tema que me hizo el día.

Muchas veces hablamos sobre lo que hacemos y normalmente llegamos a un punto donde el fin justifica todo: ganar una cuenta, recibir un bono, tener un mejor sueldo, salir con la de cuentas que le gusta a todos o ganar un felino de Cannes.

Pero ¿De qué sirve? ¿Para qué lo hacemos? ¿Realmente es algo memorable? ¿Trascendemos? ¿Esos 1,000 pesos extra valen la pena? ¿Se gastaron su quincena saliendo con la chica? ¿Cuántos trapos se van a gastar en limpiar a su León? Y muchas otras preguntas que pudiera hacerles ahora, pero no, eso no me toca. Al final del día, todo es percepción. Ajá ¡Hemos llegado al tema! La percepción.

Nosotros, los que trabajamos en la publicidad realmente nos dedicamos a mejorar, salvaguardar o cambiar la percepción que tiene la gente sobre los productos, servicios que llevamos en la agencia, eso es por lo que nos pagan o al menos eso es lo que deberíamos pensar cada vez que llegamos a la oficina, no importa que la hora de entrada sea 9:00 AM y ustedes lleguen 10:30 AM, siguen llegando. Me han contado que eso hacen pues.

Pero, yendo un poco más allá, de nada sirve cambiar la percepción de un tercero si nosotros no nos cuestionamos primero ¿Cómo me percibe la gente? ¿Qué hago para que eso cambie o mejore? Eso en el caso que les interese, si no pues cada quien, yo solamente decía.

Cuando vamos con un cliente a venderle una idea, lo primero que se pone a evaluar es la sensación de honestidad y congruencia que existe en la persona de la agencia que le presenta, de ahí, su percepción se inclina a lo positivo o lo negativo, así de tajante y así de claro está el rollo. En español actual quisiera que entendieras esto: El cliente primero te compra a ti y después tus ideas. Percepción.

Nuestro negocio justamente se mueve en el juego de la percepción, en muchos casos, hay agencias que juegan con la percepción desde el desacreditar al vecino o a la competencia para quererse ganar una cuenta, me ha pasado y no es reclamo, las cosas como son.  Tú sabes quién eres y no, no te percibo positivamente.

Últimamente en redes sociales he visto un boom por tratar de mejorar la percepción de algunos y entrar en el tan sobado concepto de agencia publicitaria, en sus posts, en sus likes, en la necesidad de personas físicas (no marcas) por recibir atención de agencias, habrá que diferenciar entre asesores, freelancers y egresados de carreras como comunicación, publicidad o marketing. Habrá que hacerlo en otro foro, en otro momento, hoy no.

Hablando de redes sociales, hace unas pocas semanas fuimos (la agencia de la que soy parte) favorecidos por un ejercicio hecho por unos jóvenes universitarios de la carrera de publicidad, era una investigación estilo kitchen test (Google it) en donde salimos muy bien evaluados como una agencia joven y apasionada, ese resultado combinado con muchos otros generaron ruido en las cabezas de otras agencias que fueron menos favorecidas con adjetivos que van desde: análoga, vieja, aburrida, anticuada entre otros. De nuevo es percepción. Percepción, por que en realidad yo disfruto de ver las novelas y tejer, para aquello de mi artritis.

La percepción es importante saberla manejar, es maleable, moldeable, renovable y sobre todo puede construirse con trabajo, sin importar el que usted querido lector crea que ya no hay vuelta atrás, siempre hay forma, siempre hay modo, hay que buscarle.

Hablando de percepción, necesitamos tocar cómo se construye Donald Draper y se aleja de ser Donald Duck, en realidad se llamaba Dick por si no le agarran la onda a mi ironía. Ser Don Draper es actuar y no por ser actor si no por tomar acción, rye (que es un primo del bourbon/whiskey) o simplemente nunca ceder espacio. Sean más Don Draper que ya hay muchos que son Donald Duck, es decir una caricatura de lo que un publicista debe ser. Pueden ir y darle click a cosas más interesantes, adiós.

Imagen cortesía de iStock
Diego Zárraga

Tiene menos edad de la necesaria para tener una bio interesante, es preguntón profesional, daltónico y disléxico.
Sígueme en twitter: @diegozarraga

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