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Yo Publicista

Era un día soleado de Octubre, ya sabes, de aquellos que no se dan muy a menudo, la luz entraba por mi habitación y hacía justamente una de las cosas más molestas: despertarme, entre la inconsciencia y las ganas de quedarme aferrado a mis sábanas por cinco minutos más me pregunté en voz alta, ahora ¿Qué sigue en tu vida?, entonces mis ojos se abrieron por completo y mi mente dejó de soñar trayéndome nuevamente a la realidad, mis labios se encontraban sedientos, pero esta vez entendí que no se trataba de un líquido lo que mi cuerpo requería, mi respiración se paró y en una exhalación abrupta susurré: Publicista.

Mi mente aún no procesaba el significado de esa palabra ni entendía la velocidad con la que subconsciente respondió, simplemente parecía una corazonada, de esas que te hacen saltar del parapente, escalar una montaña, cruzar el mundo entero; entonces nuevamente se repetía esa palabra como una pequeña voz dentro de mi cabeza: publicista, al mismo tiempo mi corazón latía con mayor fuerza, mis latidos retumbaban hasta mis oídos, las manos comenzaron a llenarse de pequeños golpes que adormecían por milisegundos dichas extremidades, algo definitivamente era diferente.

En seguida me levanté de la cama con camino directo al baño ya que el agua siempre es buena compañera cuando de ideas se trata,  acompañado por la música de fondo tocada en el celular comencé a tararear como buen músico semi profesional de burbujas un comercial que llegaba a mi mente, entonces la imagen se detuvo de golpe, la música dejó de sonar y mi mente se llenó de un éxtasis que mezclaba personajes, sonidos, colores y entonces confiadamente dije en voz alta: Publicista, rápidamente salí del baño para apuntar en un hoja todo el mar de ideas que se habían generado, mundos de colores, historias fantásticas, ideas sin pies ni cabeza saltaban sobre la celulosa que sin el apoyo de la tinta seguiría siendo una simple hoja en blanco.

Ya más tranquilo me precipité sobre el torrente social, de alguna manera me sentí fluir en sentido contrario a mi rutina ordinaria, me permití disfrutar del paseo por la calle hasta la parada del transporte público, como lo dije anteriormente con lentes de sol porque era un día atípico de Octubre listo para marcar mi historia. De pronto en el nuevo camino que había tomado se encontraban calles que nunca antes visualicé, imágenes de personas que inspiraban a cada instante el regresar a esa hoja que no tenía un espacio más por ser ocupado.

En el transcurso del camino una luz muy fuerte me deslumbró, ni con los lentes de sol puestos era capaz de percibir lo que tenía frente a mí, la luz poco a poco comenzó a regresar a la normalidad, mi vista se estabilizó, entonces cada cuadro se volvió perfecto, me encontraba frente a un pequeño anuncio colocado en un puesto de revista, el mensaje muy sencillo y la imagen sin carga visual, mi corazón se aceleró, las manos comenzaron a frotarse sobre mis piernas en señal de excitación, mis lentes de sol se alejaron de mi vista y mis labios pronunciaron sin titubear: Yo seré Publicista…

Imagen cortesía de iStock

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