Creatividad

A veces se seca el río

Acá estoy, una vez más frente a la hoja (pantalla) en blanco tratando de escudriñar en mi cabeza el tema de mi post.

Puedo empezar diciendo que estoy sentado en el lobby del hotel Acqua esperando a un par de personas con las que voy a cenar escuchando una especie de medley de rock-bossanova-electrónico de “Break on through (to the other side)” de The Doors que si escuchara el Rey Lagarto, se nos vuelve a morir, pero no de una sobredosis sabrosa, sino de un infarto fulminante al miocardio.

Frente a mí está una revista que como título pone “Somos VIP” y muestra a Donald Trump en la portada. Se ve seguro de sí mismo, con su peluquín bien puesto y su duckface natural mientras me mira de forma penetrante. ¿Será a mí, o a quién sea que se siente en la silla? Bueno, pues supongo que es a mí

You talkin’ to me? You talkin’ to me? You talkin’ to me? Then who the hell else are you talking… you talking to me? Well I’m the only one here. Who the fuck do you think you’re talking to? Oh yeah? OK. 

Pero por ahí no va el tema.

Ok, entonces ¿por dónde va?

Corte a:

Día siguiente, después de haber tenido una cena exitosa la noche de anoche, me encuentro sentado en mi oficina todavía sin la más pálida idea de qué voy a escribir. Pienso en la comida que tuve ayer con una personalidad de la industria y lo que platicamos, pero no puedo escribir acerca de eso, pues es absolutamente confidencial, entonces tendría que ir a buscarlos y matarlos. Y desgraciadamente, no sé dónde viven, Entonces regreso a mi cena y pienso “¿platicaré de eso?”. ¡Mucho menos! Doblemente secreto.

Ok, ¿entonces les puedo contar de un proyecto muy lindo que justo me acaban de cancelar por un asunto de agendas, viajes y presiones de tiempo? Claro que no.

Carajo. ¡Ah! entonces creo que les puedo platicar de la llamada que tuve en la tarde pero tampoco, porque no sé si lo que le prometí a mi amigo se va a lograr (no por mí, sino por factores externos de celebridades y así) y no quiero salarlo.

Mierda. Nada. Nada que contar. ¿No tengo una revelación publicitaria que compartir con mis lectores de mercadotecnia? Hoy no. No hay perlas de sabiduría. Vaya, no hay ni cacharros de inspiración.

¿Algún apunte inteligente y puntilloso de la actualidad mexicana? ¿De la gaviota y sus polluelas de shopping en Beverly Hills? Naaa, un tema ya muy gastado. ¿De los relojotes del presidente del PRI? La misma vaina. ¿De las marchas? nop. ¿Campañaas políticas? Tristísimo. ¿De que cada vez que paso con mi familia manejando por la casa de 8 millones de dólares del Presidente, todos al únisono sacamos nuestro dedo medio por la ventana en señal de desprecio? (Sí señores de la guardia presidencial, ese soy yo). Tampoco.

¡Ya sé! Mi vida personal. ¿pues quién me creo? ¿Belinda?¿Kim Kardashian? No, no y no. Ni hablar. Hoy no hay tema. A veces el río se seca.

Así que como bien diría John Popper

It doesn’t matter what I say
So long as I sing with inflection
That makes you feel I’ll convey
Some inner truth or vast reflection
But I’ve said nothing so far
And I can keep it up for as long as it takes
And it don’t matter who you are
If I’m doing my job then it’s your resolve that breaks

Because the hook brings you back
I ain’t tellin’ you no lie
The hook brings you back
On that you can rely

Que quede esto como un ejercicio literario de discurso cantinflesco en donde digo mucho y no comunico nada.
Una disculpa a aquellos lectores (los pocos) que hoy buscaban algo que valiera la pena.

A los que este escrito estrambótico les pareció algo medianamente interesante, les agradezco.

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