Marketing Político

Credibilidad en tiempos de cólera electoral

Por lo general hablar de elecciones pone los pelos de punta, pero resulta realmente indignante cuando comienzas a analizar la cantidad de falacias que se leen y escuchan en los diferentes medios dónde se lanzan sus propuestas.

Parecería que la creatividad no va ligada a la propaganda política y que entre más absurdo, burlesco y cínico sean los mensajes creen ganar mayor número de votos.  No quiero parecer pesimista, pero en verdad entristece la poca seriedad de los partidos políticos en nuestro país para llevar a cabo una campaña de publicidad electoral con la cantidad exagerada de dinero que invierten. La realidad es que de éste lado (en una agencia de medios) vemos pasar marcas que no cuentan ni con el 10%  de lo que se invierte en estos procesos y aun así han logrado gran impacto con experiencias inolvidables para los consumidores, la palabra mágica aquí es CREDIBILIDAD.

¿Qué pasaría si todos los candidatos para estas elecciones federales comenzaran hablando con la verdad? Según datos del INEGI (2010), en México el 59.1% pertenece a un nivel socio económico bajo (D+) lo cual quiere decir que ni la economía del país está funcionando, que no hay una equidad en cuestiones laborares y que tampoco hay estabilidad social, emocional y profesional. Así que hemos pasado por “N” cantidad de promesas que ahora ponen en tela de juicio su palabra.

Basta con mirar por la ventana, con platicar en el transporte por la mañana o de ver que las empresas ponen en sus requisitos de vacante “tolerante a la frustración”, para darnos cuenta que el trabajo de los legisladores no se percibe en la gente y que sigue perdido en el limbo. Habrá que avisarle al copy que su esfuerzo por construir un guión digno para el candidato ha fracasado y que no se le ocurra un plagio de los guardias de  alguna marca de galletas porque probablemente caiga una demanda.

En publicidad y seguramente en la mayoría de las empresas existe una ley inquebrantable, “Si no está en tus manos cumplir lo que se promete, es mejor no comprometerse”, no hay falla, “No Sobreprometer” es ahora el lema de mi equipo de trabajo después de un gran aprendizaje con un cliente que costó mucho dinero y la credibilidad de nuestro trabajo.

Así que estoy convencida de que nuestros gobernantes podrían marcar la diferencia si regresarán a los libros de mercadotecnia, le echaran un vistazo a los éxitos de algunas campañas de publicidad, leyeran un poco sobre ética profesional y no subestimaran pensando en que sus promesas NO son como las Papas Sabritas.

 

Imagen cortesía de iStock

Colaborador invitado

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