Comunicación

La caja china

Pobladores de la república Mexicana: 118,000,000.

Capacidad del estadio azteca: 105,000 espectadores

Habitantes de la colonia del valle: 46,000.

Aforo del auditorio nacional, 10,000 personas. Coincidentemente el número de habitantes que tiene la localidad de San Blas, Nayarit que es gobernada por el mequetrefe Hilario Martínez Villanueva. Un tipejo que hoy está haciendo escándalo en las redes sociales y la prensa porque ahora subieron un video del señor bailando arriba de una mesa en lo que parece ser, una comida de cuates.

De ese tamaño es el problema al que le ponemos atención: a un pobre diablo que gobierna un pueblititititito del tamaño del Auditorio Nacional está robando cámara.

Obvio no hay que eximirlo de todas las estupideces que ha hecho.

Sabemos que dijo que robó y que mientras que robaba con una mano, con la otra repartía a los pobres, https://www.youtube.com/watch?v=2ZZzR1tTpeYsabemos que le levantó el vestido a “rosita” en un baile en donde presuntamente se gastó 15 millones de pesos por su cumpleaños.https://www.youtube.com/watch?v=BJWdRN0JMos

Lo digo y lo sé. El tipo es un pobre diablo: Es un misógino, corrupto de mierda que gobierna una entidad de la Federación.

De 10,000 personas.

Vuelvo a decirlo: no lo defiendo pero, ¿no les parece que deberíamos enfocarnos en problemas mayores?Dirían los gringos: we have bigger fish to fry, dont we?

Nos están aplicando la “Caja china”. Quien vio la película de “La dictadura perfecta” sabe de lo que estoy hablando. Quien no, le explico. La caja china es un señuelo noticioso orquestado por “los de arriba” para que la opinión pública se enfoque en eventos mucho menos importantes, mientras que en otro lado suceden cosas trágicas de las que no nos informan y no nos enteramos.

O simplemente, sucesos de extrema importancia a los que no se les da ningún seguimiento. Como la casa de Videgaray, Ayotzinapa, o la clasa blanca de Peña Nieto por poner sólo los más recientes.

Supongo que en un país con la mitad de cultura civica y política que la que tiene México, ya le hubieran pedido la renuncia al Presidente, después de haber descubierto un escándalo como el de su casa. Y aquí no pasa nada.

Bueno, corrijo. Sí pasa. Pasa que despiden a todos los periodistas que investigaron y sacaron a la luz este caso.

¿La destitución del presidente sería la solución a todos nuestros problemas? Claro que no. Pero al menos daríamos un paso como sociedad a algo mejor. ¿Cómo funcionaría? No tengo la más remota idea. No sé cómo funciona la política en nuestro país. Lo único que sé, es que no puede seguir así.

A nuestro pueblo, se le engaña facilmente. Se nos dan espejitos y se nos olvidan los sucesos importantes. ¿Qué pasó con los desaparecidos de ayotzinapa? ¿Qué pasó con los contratos del gabinete presidencial y sus casotas de millones? ¿Qué pasó con la casota del presidente? ¿Por qué siento que cada vez me alcanza para menos? ¿Por qué cada vez más amigos míos tienen que irse del país a buscar “mejores oportunidades” porque aquí simplemente no ven cómo prosperar? ¿Qué país le estamos dejando a nuestros hijos?

Y lo repito, no es que perdone al taradete del campesino Hilario y sus mamadas de pueblerino, simplemente, él es sólo la puntita del iceberg.

De un iceberg enorme que todos los días me deja frío. Entumecido y sin saber cómo afrontarlo.

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