Comunicación

Lo que realmente aprendes en la Universidad

-Bueno y cuéntame, ¿qué has aprendido hasta ahora?

No hay pregunta que me aterre más que la anterior. La verdad es que me la hicieron hace unas semanas y no pude dejar de poner una mueca mientras pensaba qué carajos contestar. ¿Acaso hay una buena respuesta para esa interrogante? ¿Esperan que saquemos un temario de las cosas que hemos visto durante la Universidad?

No me malinterpreten; no significa que no haya aprendido algo. Llevo seis semestres en la Universidad y lo que sé ahora definitivamente es muy diferente que lo que entré sabiendo hace 2 años y medio. Pero vaya, estudio Publicidad. La teoría no lleva el peso más fuerte durante mi formación y la mayor parte de mi tiempo ha sido práctica-proyecto-práctica.

Pero fue hasta que descubrí que tengo amigos con la misma interrogante -incluso de carreras sumamente diferentes a las mía- que entendí que al final es una epidemia generalizada.

La sensación es bastante parecida a cuando aprendes a nadar con tabla y te vales sólo de tus piernas inexpertas. Por más que pataleas y pataleas, te das cuenta que lo que has avanzado es muy poco. A tu alrededor sólo ves a gente experta nadando o al menos que finge saber lo que está haciendo. Y tú…bueno, tú sigues pataleando con todas tus fuerzas.

­Así que en mi desesperación de no saber qué tanto realmente he aprendido durante la Universidad, comencé a recordar cómo era Laura antes de empezar la carrera y las cosas comenzaron a verse con un aspecto bastante diferente al que tenía antes.

Así que sí, estoy aquí para decirte unas cuantas verdades que entendí acerca de la Universidad y compartirte mi conclusión acerca de ella. En parte lo escribo para ayudarte, aunque creo que también a mí me sirve para tranquilizarme. Finalmente, creo que tú y yo, independientemente de la carrera que curses, podemos ir en el mismo barco.

La primera verdad es, que en realidad no debes esperar salir preparado para el trabajo. Eso en realidad nadie te lo enseña, porque son cosas que se viven hasta el momento. Te podrán contar muchas cosas, podrás entender ciertas mecánicas pero la realidad es muy diferente allá afuera. Pero no te preocupes, no necesariamente es tan mala y amargada como muchos te la venden, porque lo cierto es que al humano le encanta dramatizar siempre las cosas.

Mi siguiente conclusión se basa en el famoso refrán: el que mucho abarca, poco aprieta. Bien es sabido que la Universidad en muchos aspectos es un negocio; nos llenan y llenan de materias que sabemos que no nos servirán para nada en el futuro pero aun así tenemos que cursarlas. De igual forma, hay algunas que también son importantes pero no son el área en el que queremos especializarnos. Así que mi consejo es sencillo: concéntrate en lo que te apasiona y quisieras dedicarte. Esto no significa que no aproveches todo el conocimiento que puedas recibir, pero tampoco te presiones por no ser bueno en todo. Al final, lo que cuenta es lo chingón que puedes ser en un campo, que ser simplemente regular en muchos.

Por otro lado, está el tema de los conocimientos. Debo decirte que estos van y vienen. Nunca he creído ni creeré en los exámenes, porque no pienso que en realidad un resultado defina cuánto sabes del tema sino cuánto te preparaste para esa prueba. Ese examen va a pasar y lo importante cuando trabajes no va a ser que sacaste 10 o 3 en ese parcial, sino cómo sabes resolver los problemas que se te presenten en el momento. No busques ser una fuente andante de conocimientos sino una persona capaz, que sepa adaptarse a las circunstancias y sepa qué herramientas usar para resolver conflictos que se le presenten.

Ya que entramos en el tema de conflictos, quiero tocar la conclusión más grande y la más importante que tuve acerca de la Universidad. Creo firmemente que más que conocimientos, teorías, proyectos o tareas, lo más trascendental que te deja este proceso, es el cambio que tienes como persona. No tienen idea del salto tan grande que damos en estos años y creo que es porque estamos más concentrados tratando de contestar preguntas estúpidas como qué tanto hemos aprendido y no en algunas más importantes como qué tanto hemos crecido. Tratando de saber si ya somos mejores que el de al lado, en vez de darnos cuenta si somos mejores versiones de nosotros mismos. Porque no nos hemos dado cuenta, que la Universidad más que enseñarnos del trabajo, nos hace fuertes, crea disciplina, nos da coraje, pero sobre todo, nos enseña a caer y a levantarnos. Te enseña a valerte por ti mismo, a aprender a estar solo, a darte cuenta que las cosas más valiosas en este mundo cuestan pero que el resultado siempre vale la pena. Así que sí, a la Universidad sí se va a aprender, pero se va a aprender sobre todo de la vida.

Finalmente, tal vez seamos esos inexpertos que van con la tabla en la alberca, pero también somos como una mamá que espera a un hijo. Vaya que el embarazo no se compara en absoluto a lo que viene después del parto, pero esos 9 meses (o 9 semestres, o lo que sea) sirven para ir creciendo y madurando, para ir queriendo cada vez más a ese fruto que llevamos dentro de nosotros y saber que a pesar de lo difícil que pueda llegar a ser cuando el embarazo termine, lo deseemos con todas nuestras fuerzas.

Así que la siguiente vez que te pregunten esa interrogante tan absurda, solamente sonríe. Te doy permiso de mentir y decir cualquier cosa, porque dentro de nosotros sabemos lo que realmente hemos aprendido en todo en este tiempo y eso no se puede explicar con palabras. Créeme que cuando llegue el momento, lo demostrarás con la forma en que trabajes y las explicaciones saldrán sobrando; ése será nuestro pequeño gran secreto.

Deja que te rebasen en la alberca, disfruta de la “lentitud” con la que vas avanzando y observa y aprende de todo mientras dure el recorrido. Ya llegará el día en que seas como esos que nadan rápido y a brazadas agigantadas y quizá cuando llegue ese momento, voltees a ver a un joven que va a tu lado pataleando con todas sus fuerzas y desees regresar a ese momento. Tal vez hasta ese día te des cuenta, que ese muchacho está avanzando a una velocidad impresionante, pero él todavía no se ha percatado de ello.


Laura López Trujillo

Aún no sé cuál es mi misión en este mundo y espero no saberla pronto. Mientras tanto, soy estudiante de Publicidad en la ciudad de Puebla y me encanta leer cualquier cosa que se me ponga enfrente. Escribo en mis ratos libres, soy extremadamente observadora y amante de las series de televisión. Sígueme en twitter: @lauralt1

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