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Dos narrativas diferentes

El pasado domingo 18 de mayo, mientras la cadena de televisión AMC dio fin a una de las series que la puso en el mapa, Mad Men, HBO estrenó la sexta entrega de la quinta temporada de Game of Thrones, la serie que ha roto todos los records de la cadena de paga. El nuevo capítulo provocó un torrente de críticas y pronunciamientos en contra del escritor de los libros y de la serie George R. R. Martin en las redes sociales así como la página del autor llamada This is not a blog.

Como ha venido sucediendo desde la segunda temporada, algunos de los hilos de la complicada e intrincada trama manejada por Martin en los libros, han desaparecido o han dado paso a otras situaciones en la serie.

El quinto y último de los libros de la La canción de hielo y fuego, titulado Danza con dragones, fue publicado en 2011, lo que ha mantenido por cuatro años a los lectores a la espera de la sexta y penúltima entrega de la saga. Desde hace dos años, la fecha de publicación de Vientos de Invierno ha sido pospuesta por el autor con diferentes y variadas excusas a sus seguidores, entre las cuales resalta una donde de manera por demás grosera, el autor se limita a decir que es un escritor lento, y nada ni nadie lo puede apresurar a escribir.

Desde el domingo y lunes por la mañana, muchos de los fans de los libros inundaron el sitio del escritor y las redes sociales para reclamarle lo que ellos consideran una traición a las líneas argumentales y lo que está sucediendo con los personajes en la serie de televisión. Muchos de los seguidores de los libros están no sólo molestos, sino tal vez listos para cambiar de serie ante estos cambios en las líneas argumentales de la quinta temporada de Game of Thrones, ya que se han vuelto cada vez más drásticos.

La respuesta por parte del escritor no pudo ser más acertada (falsa) pero acertada, al establecer la diferencia existente entre la narrativa de la televisión y la de la novela. Los tiempos y la necesidad en la televisión de tramas y subtramas más sencillas y lineales, capaces de ser traducidas a los limitados y rígidos presupuestos de la televisión, obligan a esta simplificación. Muchos personajes han casi desaparecido de la trama de televisión; por ejemplo The Blackfish, el tío incomodo Catelyn Stark o el extraño grupo de personajes que acompaña a Tyrion Lannister por las tierras del otro lado del Mar Angosto (llevando además a otro personaje que causa sorpresas en el quinto libro al descubrirse su línea sanguínea), las innumerables aventuras de la princesa de Dorne y la desventura de su hermano al ir en busca de Daenerys Targaryen. Todas estas historias, que llevarían más allá de lo que diez horas anuales de televisión pueden manejar la televisión.

A cambio de estas faltas, la televisión nos ha regalado situaciones que han enriquecido a los personajes de la serie, como fue el caso de la relación inexistente en los libros de Arya y Tywin Lannister (resuelta de manera brillante por los guionistas) o las secuencias donde la sacerdotisa roja intenta eliminar a Gendry, el hijo bastardo del fallecido Rey Robert Baratheon, así como la intervención de Sir Davos en la salvación del muchacho.

Alguna vez Ingmar Bergman escribió, que el cine tiene que ver mucho más con la música que con la literatura. Esto es cierto, ya que gracias al ritmo y la cadencia narrativa que intercala las secuencias e historias de los grandes personajes escritos por Martin, es que la serie es el éxito mundial que es. Sin embargo, la boca del propio Martin podría enterrar su saga literaria.

Martin escribió en su sitio de Internet, que a pesar de que los caminos de la serie y los libros se separen, la esencia y el final de la historia serán los mismos. Al final, esto puede llegar a crear un desinterés por los voluminosos libros que están llenos de subtramas, ya que estamos advertidos pueden ser suprimidas sin que pase nada, de acuerdo con las ligeras declaraciones del autor.

A partir de ésta y la siguiente temporada, el desarrollo de las tramas y subtramas que se hagan en la televisión, pueden acabar con el interés por los libros y bajar las ventas de los mismos. Game of Thrones está entrando en un terreno que puede marcar el final del éxito de la saga literaria, la cual ha experimentado un gran repunte de sus ventas a nivel mundial gracias a la serie.

La provocación de Martin hacia sus seguidores y fans así como su actitud y respuesta, pueden ser preocupantes para él. Si bien la parte explicativa parece clara y correcta, el tono del autor es el que resulta preocupante. En primera, porque por arrogancia se niega a aceptar las críticas y preguntas, como podemos ver en un post en su sitio de internet, en el que advierte que todos los comentarios y preguntas fueron eliminados del sitio y pide a sus seguidores que mejor escriban a los críticos de televisión y a otras personas que no sean él, ya que contaminan su sitio con sus puntos de vista. En segunda, por el desprecio que le provocan aquellos que lo han llevado al éxito al comprar sus libros y crear la serie de televisión.

Martin  se ha distinguido por ser un escritor arrogante y soberbio. En 2001, la tercera novela de La canción de hielo y fuego; Una tormenta de espadas perdió el premio Hugo a la mejor novela de ciencia ficción o fantasía frente a Harry Potter y el cáliz de fuego, a lo cual G.R.R. Martin declaró: ¡Muérete Rowling! Podrás tener miles de millones y mi Hugo, pero no tiene seguidores como estos (seguidores que hoy no merecen ningún respeto por parte de este escritor).

No sé trata de escribir al gusto y capricho del lector, pero tampoco de menospreciar la fuerza del mismo.

A parte de una discusión que resulta bizantina y que siempre ha existido entre la fidelidad que el cine o la televisión guardan con respecto a obras literarias en las que eventualmente se nutren, lo más importante en el caso de Game of Thrones, es el doble discurso que tiene su autor, que se encuentra en una encrucijada donde debe definir la importancia de la literatura o de la serie, de su autoestima y el respeto que le merecen sus lectores.

Armando Enríquez Vázquez

Productor de televisión, escritor desde hace más de veinticinco años, columnista en diferentes publicaciones virtuales e impresas. Oriundo y transeúnte de una de las ciudades más pobladas del mundo de la que estoy orgulloso. Mis encuentros y desencuentros con la publicidad se han hecho muchas veces desde el terreno del receptor del mensaje y no del emisor. Me ocupan entre otras cosas el futuro de los medios, el abuso de la palabra creatividad y el desarrollo de contenidos atractivos en diferentes medios.
Sígueme en twitter: @cernicalo

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