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La Pandemia del “No tengo tiempo”

Sin duda el tiempo es lo más valioso que tenemos y más aún lo que hacemos con él, pero últimamente todos andamos pobres, a todos nos “hace falta”, en especial a mis colegas publicistas. Las horas se van como agua, Tempus fugit, porque todas nuestras actividades y nuestra vida se va reduciendo a la rutina del trabajo a la casa y de la casa al trabajo (a veces ponemos la parranda entre estas dos). Resultado: cansancio, no sólo físico, también mental y espiritual. Hay tanto por hacer pero muchas veces ni siquiera sabes a qué hora saldrás del trabajo. Señoras y señores, esto del tiempo no hay que disfrazarlo con las palabras productividad o eficiencia, en  verdad es una enfermedad.

¿Cómo empezarnos a curar?

Antes que nada reconozcamos que hay procesos y tiempos, todo puede urgir para ayer, pero el proceso como tal es un ritmo sano que debe mantenerse, ¿cómo puedes acelerar que un embarazo normal sea en menos de nueve meses?, no hay forma, toma su tiempo. Aprendamos más de la naturaleza. La rapidez no es sinónimo de óptimo.

Hoy quieren que una persona sea multitasking, que los procesos sean rápidos, la respuesta inmediata. Hoy el cliente no tiene tiempo para hacer un brief, cuentas no tiene tiempo para preguntar, el planner no tiene tiempo para investigar y creativo no tiene tiempo para entender. Es una cadena que se traduce en muchos re-trabajos, en que las opciones presentadas al cliente les haga falta algo o no cumplan con lo que quiere. ¿Cuánto tiempo se perdió en este proceso? ¿cuántos desvelos? ¿cuántas cosas sin hacer? Si desde el principio dedicamos tiempo en el origen del proceso, el ahorro de este preciado recurso se verá reflejado, seremos eficientes, tendremos tiempo y el cliente la respuesta que esperaba.

Todos vivimos tan deprisa, en muchas ocasiones las agencias parecen tortillerías creando un material tras otro. Desgraciadamente hay veces que el tiempo de entrega pesa más que la calidad de entrega.

El tiempo es algo que se nos va. Parte de nuestra vida es ser publicista, pero tenemos muchas dimensiones como personas, también somos amigos, somos cinéfilos, somos lectores, somos hermanos, somos novios, somos hijos, somos padres, somos deportistas, somos artistas, somos viajeros, somos… Mejoremos los tiempos del publicista para que los otros también puedan ser.

Imagen cortesía de iStock
Paco Márquez

Un día estudié mercadotecnia, cuando me di cuenta estaba trabajando como publicista. Otro día estaba en la agencia de alguien más, cuando me di cuenta me encontraba en la mía. Por ello creo en los saltos cuánticos.

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