Creatividad

7 hábitos para nutrir tu actitud creativa

«Si lees los libros que todos los demás leen, solo podrás pensar lo que todos los demás piensan». Haruki Murakami

Somos esclavos de nuestras rutinas y experiencias. Las heurísticas en muchas ocasiones nos regalan atajos que juegan en contra. La actitud creativa se perjudica por la costumbre de recurrir siempre a lugares comunes, a ir por el camino fácil y ya transitado. Si pretendemos una respuesta original y novedosa para nuestro interrogante, deberemos guiar al cerebro por rutas desconocidas. Nos esforzamos por aprender ideas y teorías ya existentes. Pero, ¿cuánto nos ocupamos por crear y producir nuevas ideas?

De nada sirve acumular conocimiento si no somos capaces de desarrollar nuestra imaginación para sacar el máximo provecho a tal erudición.

La personalidad creativa es natural en el hombre, pero, conforme crecemos vamos abandonándola. Todos llegamos al mundo con un bagaje creativo espontáneo que nos permitiría afrontar cada escenario desde una perspectiva única, diferente a la de los demás seres humanos y, por lo tanto, plausible de llevar a cabo un proceso de innovación constante. Las normas de la sociedad, la educación escolar, las rutinas, el trabajo nos forman en reglas y conductas semejantes –no en vano la palabra forma es amiga de horma, el molde con que se fabrica algo para lograr uniformidad, ¿para pensar, no?–. En un momento decidimos no ser más creativos.

Por fortuna, la creatividad es recuperable y las herramientas para despertarla están al alcance de todos. La creatividad es una fuerza combinatoria que se nutre de la polinización cruzada de ideas existentes a través de disciplinas y sensibilidades divergentes y la combinación de ellas en algo original y novedoso con sentido de utilidad y adaptable para, como mínimo, un determinado segmento de la población.

La creatividad aflora entretanto extendemos una actividad que nos cobija en un estado de flujo; allí se producen múltiples conexiones neuronales, previamente no vinculadas. Tales ensambles dan como resultado ideas, nuevos pensamientos y sentidos, nuevas formas de comprender las cosas. Contrariamente a como podría inferirse, para ser creativos hay que ser metódicos. Si comprendemos a la creatividad como una capacidad que puede entrenarse e integrada dentro de un proceso de innovación, estamos en presencia de una fuente de ideas sobre nuevas posibilidades de innovación y también, una inmejorable impulsora para construir una cultura dentro de la empresa que (re)una imaginación. conocimiento y experiencia. En pocas palabras la creatividad solicita reglas para romper las reglas.

La creatividad es una actitud que tenemos ante las circunstancias cotidianas. Por tal motivo, a continuación, encontraras siete hábitos para alimentar y nutrir tu actitud creativa ¡Buen provecho!

  1. — Fomenta la curiosidad
  2. — Establece contacto con trabajos creativos y crea conexiones con nuevas especialidades. Desde visitar un museo a mirar charlas TED
  3. — Suspende tu juicio crítico y evita las frases asesinas
  4. — Sal y disfruta de la naturaleza.
  5. — Documenta todo idea, ocurrencia o suceso interesante.
  6. — Pasa tiempo con personas creativas. Involúcrate
  7. — Haz lo que te gusta. Persigue tu pasió

Crear es imaginar escenarios

La creatividad implica huir de lo obvio, lo seguro y lo previsible para producir algo novedoso, afirma Joy Paul Guilford. Adelante, es posible.

Imagen cortesía de iStock

Gustavo Martin

Diseñador industrial graduado en la Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina. Facilitador de la creatividad en empresas, pymes, emprendedores y ámbito educativo. Conferencista internacional. Escritor en Medium; columnista en Roastbrief y Soy.Marketing. Director de Plums, agencia de diseño de marca y branding. Director creativo asociado en Negocios & Estrategias, Guayaquil, Ecuador.
Conversa en @gussmartin y www.gussmartin.com • Crear es imaginar escenarios

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