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Yo ayudé a escapar al Chapo

Y tú que estás leyendo y tú y también tú. Sí, este va a ser un post radical, pero ¿qué quieren? Así soy yo.

Quizá la primera vez que le ayudé fue en febrero de 1986 cuando por fin tuve mi primera identificación falsa para poder entrar al News del Pedregal y empedar a gusto.

La segunda vez fue cuando en el 87 saqué mi licencia de manejar con la opción “sin examen” que costaba 300 pesos más y de los cuales obvio no me dieron recibo.

La tercera fue la primera vez que me pasé un alto y recurrí al ya tan consabido “¿Cómo nos arreglamos mi Capi?”. La cuarta, cuando libré el extraordinario de Geografía gracias a que los señores Johnnie y Walker llegaron de mi mano a la cajuela de mi dipsómano profe.

Y así me puedo seguir por una infinidad de episodios donde la tranza hizo su aparición.

La última vez que le ayudé con su túnel, fue hace 2 semanas, cuando una policía me detuvo porque se me pasó la verificación y claro, en lugar de pagar multas y dejar que la grúa se llevara mi coche y organizar todo un fucking merequetengue, lo solucioné con dos Sor Juanas. Además, de manera muy amena y amable.

Así has ayudado tú, cuando te estacionas en doble fila “namás rápido porque vas aquí luego luego”, o tú cuando compras películas pirata, o tú cuando le das una lana a los inspectores de licencias de alcohol, porque la de tu restaurante ya se venció y renovarla es un pedo, o tú que votaste por el PRI, o tú que no votaste.

Un punto de vista muy radical, ya lo dije, pero a mi parecer, real como la fuga del Chapo.

Decía mi suegro que “nadie aguanta los 3 honestos”
Esto es:
Le preguntas a alguien:
“¿Tú eres honesto?”
Y él te responde
– Sí
Tú vuelves a preguntar:
“¿Honesto, honesto?
Él te vuelve a responder:
-S…sí.
Tú vuelves a preguntar:
“¿Honesto, honesto, honestooo?
Y entonces, el cuestionado siempre dirá:
– Bueeeeeeno, o sea, define honesto, porque verás…

Y sí. Nadie aguanta los 3 honestos. Y parece broma pero no lo es. Vivimos en un país en donde se nos enseña desde chiquitos que el que no tranza no avanza. Esa parece ser la consigna. Así funciona “el sistema”. Y desgraciadamente, muchas veces resulta más barato extorsionar a alguien para hacer un trámite, que querer pasar como “elseñortreshonestos” sin dar un peso, porque en la mayoría de los casos, ni siquiera se puede avanzar sin morder a alguien.

¿Es genética mexicana?
Para nada y si no, simplemente atraviesen de Tijuana a Chula Vista. Los mexicanos que en Baja California se pasan altos y tiran basura, son los mismos que en California respetan al 100% los stop signs y ni les pasa por la cabeza escupir un chicle en la banqueta.

¿Por qué? Porque saben que en Estados Unidos sí se los carga el payaso.

Y no es que nuestros vecinos del norte no sean corruptos, pero su corrupción no afecta de manera tan directa al ser humano de a pie.

Viví 2 años en Texas y al principio me hacía el “muy sabroso” y mentaba madres porque pinchesgringosopresores, se dicen el país de la libertad y no te dejan hacer nada y etc. etc.

Pero rápidamente me di cuenta de que allá todo funciona como reloj. Es im-pre-sio-nan-te. Por ejemplo, si te pasas un alto y un policía te detiene, ni se te ocurra decirle “whats up my captain, is there a way to fix this problem outside the court? porque muy probablemente no termines “in court” sino “in jail”.

Y que el pago de impuestos sí se ve reflejado en la salud pública, en las escuelas del estado, en las universidades, carreteras, alumbrado público y muchos servicios más.

Así que no, no es un mal congénito ni está en nuestro ADN.

Simplemente sabemos que aquí en nuestra casa, para bien y para mal, podemos hacer lo que nos venga en gana y todo lo solucionamos con amenazas, charolazos, una lanita (o lanota) o simplemente haciéndonos gueyes.

Porque las Instituciones no funcionan.

Hay muchísima gente que no paga impuestos. ¿Y se les puede culpar? ¿Ustedes han tenido que atenderse de algo en el Seguro Social? Primero caes muerto desangrado a que alguien se digne siquiera a recibirte. ¿Tienen a sus hijos en las laureadas escuelas públicas? Ni-lo-mande-Dios. ¿Gozan de las estupendas vialidades y alumbrado público de sus ciudades? Are you fucking kidding me?
No, no y no. Y hay miles de “nos” que pueden seguir en la lista.

Aunque te quieras portar bien y quieras hacer las cosas sin tranzar, más temprano que tarde, te das cuenta que el propio “sistema” te lleva a solucionar tus problemas de la manera más fácil. O sea: la ilegal.

Triste. Tristísimo.

Así que si tú eres de los que compraron al abogado de tu ex para salir ganando más en tu divorcio, de los que no pagan impuestos, de los que consiguieron un inocente “churrito” con alguien de la oficina namás pá echar desmadre, de los que se benefician de contratos de su gobierno para construirse con dinero público una mansión de 8 millones de dólares, también tú ayudaste a construir ese túnel.

Túnel por el que todos sabemos no escapó nadie. Porque todos sabemos que el Chapo salió por la puerta principal caminando y silbando “hoy para mí es un día especial, hoy saldré por la noche”. Y lo logró soltando carretadas de lana a diestra y siniestra. Y a nadie le sorprende que se haya escapado. Era lógico. Es México.

El México que tú y yo hemos hecho.

Y por supuesto que no me enorgullece. Simplemente es una crónica muy somera de este país tan enfermo en el que vivimos.


Luis Elizalde

Executive V.P. Chief Creative Officer. Saatchi & Saatchi México. Sígueme en @luisfelizalde

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