Marketing Político

¿El marketing salva a los políticos corruptos?

 

La fama no se forma de la noche a la mañana, los políticos “honestos y deshonestos” tuvieron que picar piedra para ser escuchados, admirados y repudiados.

¿Será fácil ser político? Algunos los aborrecen, otros los admiran y unos cuantos quieren llegar a ser como ellos. Pero detrás de esa persona que es aclamada por sus seguidores, perseguida y señala por sus detractores, así como entrevistada por los representantes de los medios de comunicación, hay un equipo que ha logrado posicionarlo con diversas estrategias.

Un equipo de personas trabaja para crear la imagen de los políticos, pero no es nada fácil, hay que crear estrategias y ponerlas en práctica, a fin de colocarlos en la posición deseada entre sus seguidores y contrincantes.

Todo forma parte de la mercadotecnia, los mercadólogos tienen que crear la imagen del producto: el político.

En el libro: Mercadotecnia política y gubernamental, del Doctor Andrés Valdez Zepeda, asegura que “la mercadotecnia política es, al menos para nuestro país, un campo del conocimiento muy ambiguo que incluye aspectos que tienen que ver con la investigación y segmentación de mercados político-electorales, los procesos de comunicación política, la cuestión de la imagen y el trabajo proselitista y de construcción de legitimidad social por parte de partidos e instituciones políticas, candidatos a puestos de elección popular y gobernantes”.

“Para algunos, la mercadotecnia es tan sólo un arte, ya que implica una serie de aptitudes, destrezas, técnicas y estrategias propagandísticas que tienen como objetivo la búsqueda de la persuasión y cortejo de los electores”.

Pero el trabajo que se realiza en marketing político no es algo fácil, tomando en cuenta que los políticos o la vida política del país está denigrada.

Ya nadie cree en los políticos; si pregunto a la gente sobre la credibilidad que tienen, muchos de los encuestados se mofarían de mi pregunta. Y sí, el pueblo ha sido engañado, como se escucha en las calles y avenidas de nuestro país, al pueblo le dieron: circo, maroma y teatro.

No es necesario ser juez para enjuiciar a los políticos que no hacen bien su trabajo, los mexicanos continúan cobrándoles la factura. Las redes sociales se han vuelto el canal de voz de las personas inconformes, ya no es fácil amordazar a la gente, ya no se quedarán callados.

Y si, ahí es donde entra el papel importante de la mercadotecnia política, como la gente ya no cree en sus gobernantes, aunque algunos o muchos de ellos sean honestos, ya han perdido la aceptación de su público objetivo.

Forbes en Estados Unidos dio a conocer los 10 mexicanos más corruptos de 2013: Elba Esther Gordillo, ex dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE); Carlos Romero Deschamps, líder del Sindicato Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM); Raúl Salinas de Gortari, hermano del ex presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari; Genaro García Luna, ex Secretario de Seguridad Pública (SSP).

Además Andrés Granier Melo, ex gobernador de Tabasco; Tomás Yarrington, ex gobernador de Tamaulipas; Humberto Moreira, ex gobernador de Coahuila; Fidel Herrera, ex gobernador de Veracruz; Arturo Montiel, ex gobernador del Estado de México; y Alejandra Sota, ex vocera del ex presidente Felipe Calderón.

Según un estudio del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la corrupción es un problema de carácter sistémico que permea a casi la totalidad del cuerpo político en México.

El documento México: Anatomía de la Corrupción, de la investigadora María Amparo Casar, destaca que nuestro país muestra un nivel de percepción de la corrupción elevado en prácticamente la totalidad de las instituciones.

En tanto, el Barómetro Global de la Corrupción 2013, elaborado por Transparencia Internacional, indica que tras una consulta a 114 mil personas en 107 países, un 91 por ciento ve corrupción en los partidos políticos en México, 90 por ciento en la policía mexicana, y 87 por ciento en los funcionarios públicos.

Después de estás lamentables cifras que nos hacen llorar, les tenemos una muy buena noticia a los profesionales del marketing político: tienen mucho trabajo por hacer.

Sin embargo, no se preocupen, no estarán solos en este tortuoso camino, ya que la mercadotecnia política comparte métodos con otras disciplinas como economía, derecho, informática, sociología, geografía, informática, administración, matemáticas, filosofía, finanzas historia, relaciones públicas, y por su puesto: ciencias de la comunicación.

Los mercadólogos deben de tener virtudes, poder, eficacia, destreza, habilidades, y sobre todo ser muy intuitivos.

Esas virtudes les ayudarán a enamorar a su público objetivo, a fin de lograr el posicionamiento de los políticos “honestos y deshonestos”, tú tienes la última palabra. ¿A quiénes de ellos posicionarás y defenderás?

 

AUTOR

Erika Solorio Pereda

Estratega de medios, periodista y comunicóloga. Consultora en Comunicación Spread, agencia de inteligencia mediática y relaciones públicas.

Imagen cortesía de iStock

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