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Los 7 pecados del freelancer

Hace algunos días leí un texto publicado con el nombre “los 10 mandamientos de un freelancer” y me pareció interesante, solo que al ver los 10 “Sí” se me ocurrió hacer también los 7 “no”.

En esta lista, te mostraré aquellos errores garrafales que pueden ser bien calificados como “los pecados del freelancer”, es claro que si cometes alguno de ellos, estás destinado a irte al infierno (o al desempleo).

  1. No tener objetivos planteados (soberbia)

He sabido de casos en los cuales, al cliente le urge tanto que se ejecute una estrategia y al freelancer le urge tanto la paga, que ambos se olvidan de que el esfuerzo se está haciendo con un fin específico que debió ser planteado. Como proveedor de servicios, es tu obligación averiguar o en su defecto, plantear los objetivos sobre los cuales se dará inicio al proyecto y no sentirte “el papá de los pollitos” capaz de ejecutar antes de planear.

  1. Cobrar tarifas de manera arbitraria (avaricia)

Si desarrollas una propuesta, pero al momento de cotizarla, le pones precio porque “a ojo de buen cubero eso vale”, estás cometiendo un grave error y una falta de profesionalismo. Piensa en la oferta y la demanda, haz un análisis de los precios de tu competencia directa y determina el período, esfuerzo e inversión que requieren los diferentes servicios que ofreces para costearlos y a la vez tener una utilidad que le parezca razonable a tus clientes.

  1. Copiar o plagiar ideas o proyectos (pereza)

Estás ganando dinero por un servicio que estás prestando, lo mínimo que puedes hacer es PRESTARLO REALMENTE. No busques el camino fácil, a final de cuentas esos errores salen a relucir y hablarán muy mal de ti, tu imagen puede dañarse mucho.

  1. Querer comerte el mundo (gula)

Déjenme adivinar: “Esta frase no se refiere a comerte literalmente el mundo”, lo sé,  pero… bah… entienden el concepto.

Si apenas vas empezando, no quieras tener mil clientes porque lo más probable es que no podrás atender todas las actividades con la más alta calidad. Además ten en cuenta que existe mucho aprendizaje empírico que debes tener con la experiencia real del trato directo. Comienza con poco y ve creciendo paulatinamente, es mejor un excelente servicio a pocos que un servicio “pinche” a muchos.

  1. Discutir con tus clientes (ira)

Éste sí se refiere literalmente a ser una persona iracunda. No todos los clientes te llegarán con un panorama preciso de la estrategia que desean realizar, es más, ten en cuenta que el tamaño de estos clientes los ha llevado a trabajar con un freelance antes de contratar a alguien directamente o de acercarse a una agencia. 3 palabras, NO – TE – DESESPERES. Busca “educar” a tu cliente para que sepa distinguir lo que pide, cómo lo pide, cuándo lo pide y para qué lo pide, pero al mismo tiempo ten el mood correcto para hacerlo. Mucho del éxito dependerá de tu facilidad de trato con el cliente.

  1.  Malas prácticas para robar clientes (envidia)

Siempre existirá competencia y eso está bien, es bastante sano, lo que no es sano es intentar robar clientes con prácticas faltas de ética. Un ejemplo de tantos posibles es comenzar a difundir comentarios negativos sobre tu competencia. No seas aquella persona que tú también odiarías.

  1.  …tener sexo con tus clientes… (lujuria)

OK, ya sé lo que están pensando, solo que no se me ocurrió algo relacionado con una mala práctica recurrente de un freelance y este pecado. Sin embargo es un buen consejo, no mezclar negocios con placer. ¡No lo hagan, punto!

Si quieren ir al cielo de los emprendedores, sigan estos consejos y recuerden que pueden confesarse en mi Twitter @JazoConZeta.

Imagen cortesía de iStock

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2 Comments

  1. Saludos, muy buena tu publicación

    Si me lo permites, se me ocurre, varias ideas para acompañar
    el caso de lujuria seria;

    No abandonar a un cliente por otro más atractivo, esto lo
    digo en el ámbito de ganar más dinero o que el cliente signifique subir de
    estatus con la cartera de clientes que se posea, dejando el compromiso
    adquirido con el cliente anterior.

    La otra idea sería sobrecargarse de clientes al mismo tiempo
    (se parece a la avaricia).

    O prostituir tu trabajo, decirle si a cualquier trabajo o a
    cualquier tipo de desempeño.

    También pudiera ser que, en la idea de prostituirse, que
    repita exactamente el mismo trabajo, sin hacer variaciones, para todos los clientes que se tenga.

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