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Crítica literaria uno

Cuando leo un libro trato de entender el contexto en el que fue escrito, ya que eso me ayuda a tener un poco más claro cómo era el pensamiento de la época y así analizar el escrito de manera más justa. Sobre todo si no es una obra clásica, en donde no importa la fecha de su desarrollo, el texto logró traspasar las barreras sociales, culturales y de entendimiento del momento para convertirse en un clásico. En un libro de culto que sí o sí hay que leer. 

Pues justo terminé “El valle de las muñecas” de Jacqueline Susann. Libro que en 1962 logró récords de ventas en Estados Unidos y unos meses más tarde estaría convirtiéndose en un Best Seller mundial. Y digo que es importante el contexto porque hoy en el año 2015, esta novela parece la historia que aparecería entre las páginas de cualquier revista “Caras” “Hola!” o “Quién”. Es más, veo claramente que podría ser el argumento de una novela de las 4 de la tarde en el Canal de las Estrellas.

Tres mujeres malcriadas, berrinchudas y de hueva que tienen vidas ordinarias como las de otras miles de mujeres ordinarias, aunque se dediquen a la artisteada y el dinero sea algo que les sobre. Sentí que leí el “Sex in the city” de los años sesentas. No digo que el libro haya estado malo porque a todo se le aprende algo (todavía no me queda claro que le saqué a este, pero en algún momento lo descubriré). Solo se me hizo demasiado simplista. Muy “ñé”.

Me remonto a 1962 y me imagino a todas las señoras escandalizadas por cómo éstas mujeres cazaban maridos con un descaro absoluto, cómo se tenían relaciones extramaritales, cómo las intrigas destruían carreras y matrimonios y cómo empezaban con el uso y abuso de las drogas. Me las imagino escandalizadas por el uso del lenguaje y del rechazo a las costumbres sociales de la época y por supuesto del homosexualismo, bisexualismo y otros tantos ismos que más o menos describe la novela.

Hoy, es un bostezo grande. Se entiende perfecto que haya sido una ex actriz la autora de este culebrón superficial, que estoy seguro tiene toneladas de autobiografía.

No recuerdo cómo llegué a leer este libro. Lo que sé que lo leí muy fácil y no me arrepiento de haberlo leído, sólo que en este caso, hubiera sido mejor ver la película.

Claro, siempre se aplaude el hecho de haber sido un Best Seller, porque que recuerde, yo todavía no escribo ninguno.

Y en otras cosas, pero que al final se van a conectar, les cuento que el fin de semana vi un pedacito del nuevo programa (era obvio que le iban a hacer un programa) de Caitlyn Jenner “I am Cait”, el ex hombre, ex marido, ex padrastro de las Kardashian, ex campeón olímpico, ahora nueva mujer.
Pues nada, en el capítulo se veían a 10 transgéneros (todos de sexo masculino, si es que esa aclaración cabe en la descripción) manejando en una pista de tierra con chingos de rampas a toda velocidad varias motocross. Y brincaban y armaban un jaleo espectacular. Al final de la carrera, todos, todas o como se les denomine, alzaban los brazos triunfantes y celebraban su libertad, su felicidad y su ¿feminidad?. La verdad tengo que decir que se veían muy, pero muy masculinas brincando, corriendo y  haciendo “high fives”, pero bueno. Inmediatamente después aparecían ya ataviadas con vestidos muy elegantes y platicaban entre sí  – entre otras cosas – de sus gustos sexuales.

Caitlyn no estaba segura de si le gustaban los hombres porque nunca había estado con uno. Él (ella) decía que a él (ella) lo que le atraían era las mujeres.

Me sentí muy viejito después de una declaración así, porque no entendí una chingada. Y no pretendo ofender a la comunidad LGBT con mi ignorancia, pero de verdad me descolocó.

O sea: este señor, no estaba a gusto siendo hombre y se operó para parecer mujer (todo bien) y se junta con otros señores que también se operaron para parecer señoras (todo bien) y juntos poder hacer cosas de machos como andar como locos (locas) en motos cross ( no estoy siendo sexista, sé que también hay mujeres campeonas de motocross, pero hay que admitir que es un deporte más calificado para machines) pero cuando le preguntan si le atraen los hombres, como sería natural en una mujer, (supongo) dice que no está seguro porque no sabe si le gustan los hombres (?) porque nunca ha estado con ninguno, pero que podría probar (?). De hecho, en realidad ella (él) tiene una pareja sentimental, que es mujer (?).

Es neta, no estoy jodiendo: ¿será que la novia es lesbiana? ¿O cómo? ¿O le atraen los hombres que se transformaron en mujeres? ¿O le atrae solo la publicidad? ¿O qué pedo? Todo este pansexualismo, polisexualismo, androginia, crossdressismo y genderqueersismo me confunde un poquitín. No que me quite el sueño, pero sí quisiera poder entender un poco más y estoy abierto a explicaciones. Si ustedes son muy duchos en el tema, pues los felicito a ustedes y a sus entendimientos. Si están confundidos como yo, bueno pues supongo que el primero que entienda un poco más, que le avise al resto.

Hoy Bruce Jenner y su nueva identidad, son todo un acontecimiento mediático. Un Best Seller. A algunos escandaliza y a otros confunde. Lo que sí es que es muy actual y muy moderno. Capaz que en 50 años cuando los habitantes de este planeta miren el caso, piensen como yo hoy pienso de Jacqueline Susann y su Valle de las muñecas. Algo tan común y tan corriente que ni siquiera vale la pena detenerse a dedicarle más de un par de minutos de reflexión.

Imagen cortesía de iStock

Luis Elizalde

Executive V.P. Chief Creative Officer.
Saatchi & Saatchi México. Sígueme en @luisfelizalde

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