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No es nada personal con el “personal branding”

-¿Quiero tener mi propia marca?- Me dijo mi hermano.  Me molesté porque no hablaba de su empresa, sus servicios profesionales o un producto que quisiera sacar al mercado.  Mi hermano hablaba de él como marca.  Al parecer, quería mucho más que una tarjeta de presentación. 

Sinceramente vender gente me parecía demasiado.  Fui dura con él, lo juzgue de narciso.  Le cuestione sobre lo que iba a ofrecer.  Para mí, las personas hacían marca a punta de reputación, fama y trabajo como Messi, Spielberg o Tarantino.

Ante la insistencia de él y sus argumentos de coaching reflexioné sobre la forma de construir marca personal, trasladando la teoría de producto a individuo.  Al fin y al cabo, las marcas también tienen personalidad propia y se caracterizan como ser humano en redes sociales.   Además, todo vende y todo comunica: la forma de hablar, la apariencia, los intereses y los amigos.

En ese momento le sugerí algunos pasos a mi hermano, que he complementado aquí después de investigar sobre el Personal Branding, una técnica para conseguir trabajo y posicionarse profesionalmente, desarrollada desde hace más de diez años por Tom Peters, muy a mi pesar o muy a mi ignorancia.

Primero: Le propuse que se planteara un objetivo ¿cuál es el propósito de hacer una marca personal? ¿Para qué usarla?

Segundo: ¿Cómo se llamaría? A él que es un fanático de las siglas, le persuadí de que no le complicara la vida a la gente.  Le aconsejé que conservara su nombre de pila y apellido, porque lo hacía accesible, humano y porque así, lo conocían en su medio.

Tercero: Le pedí que se tomara un tiempo para analizar qué valores como persona y competencias como profesional lo caracterizan.

Cuarto: En sintonía con su objetivo debía pensar en ¿qué mensaje quería dar? ¿En qué tono? ¿Quería ser percibido como una persona formal, informal, de buen humor, etc.?

Quinto: ¿Cómo va a ser el logo? Con este tema comenzó la charla con mi hermano.  Todos piensan que hacer un logo es hacer marca, realmente es el final de un proceso, la representación de una filosofía y unos valores que sustentan la marca. 

Sexto: Tenía que seleccionar los medios para venderse (generalmente redes sociales y página de Internet) y alimentarlos con contenido de calidad.

Este proceso es de tiempo, reflexión, honestidad y constancia.  No hay peor que prometer lo que no se puede cumplir.

Ahora soy una adepta del “Personal Branding” porque más que una marca, es un autodescubrimiento de la persona o profesional que se es y se quiere ser.

 

Imagen cortesía de iStock

 

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