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Cuando las marcas nos “bienacostumbran”

Una buena idea pone el estándar de la marca muy alto.  Crear algo que lo supere va a ser siempre un reto.  Y cuando se vuelve constante pues nos malacostumbra o como diría yo, nos bienacostumbra, porque el ejercicio de ver buena publicidad siempre va a ser inspiradoramente bueno.  

Muchas marcas han salido invictas en el hábito de sorprendernos, al punto de dejarnos en expectativa de lo que veremos más adelante, como si se tratara de la secuela de una película.  Lastimosamente a otras se les agota el espíritu, se les acaba el kilometraje en el concepto, la creatividad y la valentía.  Hoy por ellas, doy no uno sino varios minutos, no de silencio sino de ruido. 

Esta decepción creativa nació días atrás cuando vi el último comercial de una marca de televisores que para mí es todo un icono publicitario.  Esta marca había hecho una tripleta de comerciales de festival que nos demostró que la creatividad no es un trucho, sino que puede llegar a las audiencias, vender y comunicar, pero sobre todo, que la publicidad puede ser historia, música y color como ninguno.  Una idea sencilla llevada a ejecuciones impecables e impactantes sin dejar de decirnos cuál es el atributo superior del producto.

Ya se imaginarán lo que sentí cuando vi que se estereotiparon.  Fue doloroso, quise dar zapping.  Se fueron por lo cómodo, por la modelo que se mete dentro del televisor para demostrarnos la belleza, el color y la sensualidad.  Claro, la promesa cambió, la tecnología avanzó para darnos múltiples opciones de entretenimiento, pero la publicidad se quedó atrás.

¿Qué hizo que una gran marca dejara de lado su reputación creativa? La región, la audiencia, el producto, la presión, el tiempo, la razón, el mensaje… la pereza.  Vender es fácil, ser ingenioso en hacerlo no. 

Muchos dirán que no todo se tiene que comunicar con creatividad, que es puro show para alimentar el ego del publicista.   Otros asegurarán que la creatividad lleva a la efectividad.  Yo la considero un anzuelo. La carnada que atrae y captura la atención.  Al fin y al cabo es lo que nos diferencia.  Con lo que se conecta la gente.  Con lo que nos recuerdan.  El problema es cuando una empresa, la adopta como valor de marca y al otro día se olvida de lo que representa.

Entonces ¿Qué es mejor? ¿Malacostumbrarse a hacer publicidad o a hacer publicidad creativa? Piénsenlo bien antes de ejecutar una idea para que no me bienacostumbre.      

 

Imagen cortesía de iStock

Mónica Sarmiento

Sígueme en Twitter @kachostereo. Soy una chica sencilla, más dragón que princesa. Análoga por naturaleza, digital por supervivencia. Publicista, copy, prospecto de pianista con ínfulas de escritora. Creo firmemente que todo se vende con una buena historia. A todo lo que hago le pongo el corazón. ¿De qué otra forma podría hacerlo? Si todo lo que tiene vida, tiene corazón.

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