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Quiero matar a mi dupla

Lo sabes, lo sé y es una verdad: todos hemos querido matar a nuestra dupla. Lamentablemente no es posible por varias razones; iríamos a la cárcel, sería difícil encontrar con quién pelotear bien y básicamente… la estimamos. Así es, tener una dupla perfecta es imposible pero tener una buena dupla es tan reconfortante como un café en lunes.

Todos sabemos las historias de agencia; las máximas duplas, la chingonería, los que sacan ideas en un dos por tres y bla bla bla. Lo que nadie dice (al menos no tan alto) son los pedos que conlleva sacar una buena idea. Peleas constantes, ideas aferradas y encontrones de aquellos.

La vida de dupla es perfecta cuando estamos en el mismo canal pero cuando algo falla o los puntos son extremos ¡oh no! El caos se desata y nadie nos baja de nuestra necedad, por eso, hay que seguir unos simples pasos para mantener esa felicidad de dupla, toma nota:

  1. Son un equipo

Recuerda que esto es un trabajo y lo importante es y siempre será; sacar la chamba. Evita enojarte de más y engancharte con cosas que no van.

  1. Amas a tu dupla

¿Realmente vas a arruinar tu relación por una tontería? ¡No! Entonces sé flexible y encuentra un punto en el que ambos estén de acuerdo y sigan trabajando.

  1. Somos humanos

Lo más fácil sería estar robotizados; no sentir y sacarlo todo como máquinas, pero no es así, muchas veces los problemas personales afectan, ten paciencia y escucha.

  1. Sé honesto

La verdad es una verdadera arma para combatir cualquier problema. Habla siempre con honestidad y verás que todo tiene solución, confía en tu dupla… total, están juntos en esto.

Tu dupla no sólo es un compañero que te escucha, hace reír y comen pizza cada que están pitchando; es tu otra mitad, tu confidente y casi casi tu hermano. Cuida y valora esa otra mitad que sabe como sacarte las canas más verdes, pero también las ideas más vendedoras, porque ser creativo sin dupla, es bastante aburrido.

Imagen cortesía de iStock

Chico Meteoro

Loco intenso en proceso de regeneración. Me caí cuando era chiquito, eso explica muchas cosas. Raro, extraño, desinhibido y extrovertido, pero no con todos y no en todos lados. Me encanta viajar y conocer la mente de la gente. Odio las mentiras y el plátano es mi kryptonita que tiene como antídoto pastel de chocolate.

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