Comunicación

El copy y cómo funciona su mente

Cuando me presento como redactora, las respuestas siempre son muchas.

“Súper hipster”, “seguro escribes bien bonito”, “¿también haces las cancioncitas de los comerciales?”, “seguro eres buena con las palabras”. Si tú también sufres de esta enfermedad, no te preocupes, no estás solo.

Por desgracia, hoy en día casi todos los negocios son impulsados por la palabra escrita. Incluso si eres un consejero o vendes algo, tus ventas se basan en el poder del lenguaje articulado. Debes comunicar a tus consumidores por escrito y comercializar sus servicios a través de las plataformas basadas en texto como los medios de comunicación o redes sociales.  Ciertas investigaciones demuestran que la parte del cerebro que utilizamos cuando se piensa en las palabras y los sonidos, es muy diferente a la parte del cerebro que utilizamos al decir los mismos sonidos en voz alta. Del mismo modo, cuando nos encontramos con una frase como “Corría desesperada a través del la noche”, las áreas de nuestro cerebro dedicadas a la visión y el movimiento se activan. Con esto en mente, es completamente comprensible que muchos de nosotros podemos visualizar lo que queremos decir y todavía tienen tantos problemas expresándolo en la palabra escrita. Si el lenguaje es una actividad de todo el cerebro, entonces debemos usar ambos hemisferios para tratar de escribir lo que queremos decir.

A menudo, no saber qué escribir es un síntoma de no comprenderte, realmente, ni a ti mismo. Hablando en voz alta a menudo puedes aclarar exactamente lo que quieres decir, incluso si es sólo para su propio beneficio. Habla como si estuvieras tratando de explicar algo. Una vez que hayas hecho en los términos más simples, escríbelo exactamente como lo pronunciaste en voz alta.

Hace mucho tiempo aprendí a hablar italiano, hoy por hoy, muchos años después, intento practicarlo con nativos que encuentro vacacionando en nuestro país. Cuando me dicen frases muy largas les pido decirlo más simple. Esto pasó dos o tres veces hasta que entendí lo que decía con una frase de 4 palabras. Así, simple, al punto, sin adornos y claro. Así debemos usar el leguaje. Así deben ser los textos en publicidad, cortos, al grano y poderosos, para que la gente pueda entenderlos.

No juzgues lo primero que escribas.

Las primeras ideas son, en general, basura. Sin embargo, una vez que trabajas en un texto, te dejar llevar y te liberas del perfeccionismo, comienzas a escribir de acuerdo al contenido de tu corazón. Para esto, hay un muy buen ejercicio; escribe, desaparece de ahí, haz otra cosa, ve a comer, corre, toma un baño, duerme. Cuando nos distraemos nos relajamos. La dopamina llena nuestro cuerpo y esto ayuda a las ideas. Cuando vuelvas a escribir y leas tu primer borrador, te darás cuenta que es basura. Después de distraer tu mente, finalmente tendrás esa maldita idea en la mente y en la pantalla.

Siempre tenemos preguntas.

No comiences a escribir sin hacerte preguntas. Cuando llenas un formulario, las preguntas están ahí para ti, cuando escribes con base a un brief o un concepto, eres el encargado de realizar las preguntas y responderlas.

Si realizas las preguntas y las respondes, logras capturar ideas. Las preguntas del miedo siempre están ahí ¿sabes lo que quieres decir, pero no estás seguro de cómo decirlo? ¿cómo convertir sus pensamientos e ideas en escritura?

Imagen cortesía de iStock

Judith Ramírez

Lic. en Diseño y Producción Publicitaria por UPAEP. Con talentos tan ocultos que ni ella los conoce. Copy en La Agencia Viva.
Sígueme en twitter: @lafocabebe

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