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El trucho a medias

El trucho, ese tema favorito de muchos creativos, diseñadores, ejecutivos y hasta clientes. Están quienes los aprueban y los que no. Es casi como ver a dos fanáticos de Star Wars discutiendo sobre quién disparó primero en la escena del bar, si fue Han Solo o no (Si el ejemplo anterior les parece muy geek, intenten recordar cuando salió el vestido negro/azul/dorado que puso a discutir al mundo entero). Los publicistas nunca se pondrán de acuerdo con respecto a los truchos y su finalidad en este oficio – y yo aún no soy David Droga para decirles si estos son buenos o no – Los truchos están ahí y debemos aprender a llevarnos bien con ellos.

Por más que nos golpeemos el pecho y pregonemos de que los truchos no son lo nuestro, debemos aceptar que todos alguna vez hemos “trucheado”. Por ejemplo, cuando éramos estudiantes o armábamos nuestras carpetas, siempre hacíamos truchos. Las propuestas que creábamos trasgredían todos los lineamientos de las marcas, los copys más atrevidos aparecían en un aviso y unas gráficas surreales veían la luz. Todo lo hacíamos con truchos y éramos felices.

Ahora, trabajando en una agencia de publicidad, con pedidos y clientes reales, sabemos que hay ciertas cosas que no se deben hacer con la marca, dejando de lados los truchos. Pero como creativos es imposible dejar de idear nuevas campañas, sean o no truchos. Así, si se nos pasa por la cabeza una idea descabellada y completamente fuera de lugar, no debemos descartarla por tratarse de un trucho, al contrario debemos apuntarla, desarrollarla y darle forma.

No dejemos un trucho a medias, nunca sabremos hasta dónde podrá llegar, quizás no es para este cliente o esta categoría, pero es una idea que debe ver la luz. Procuremos siempre cerrar nuestras ideas, por diversión y como una forma de practicar con nuestra creatividad. Ya estará en nosotros decidir si presentamos o no ese trucho.

Y para todos los creativos, les guste o no los truchos, “The trucho countdown” Disfrútenla, hay muchos insight de creativos.

Imagen cortesía de iStock

Yo Karel

Soy creativo por vocación pero webero por pasión. Adicto confeso a la publicidad, los video juegos, los carros y la bmx. Amo y señor de mis ideas y de Chabelo, un dogo argentino que vive creyendo que me ayuda en el proceso creativo cada vez que lo saco a pasear. Publico weberadas por aquí @karelgomez

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