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Los Pecados de un Publicista

Estudié comunicación en la universidad, pero toqué la publicidad hasta que comencé en mi primer trabajo formal. En algún momento de mi vida contribuí a la divulgación de la ciencia  y confieso,  fue el mejor producto que puede tener en mis manos, sin duda “vender” conocimiento te empodera mucho más que vender cajas de cereal. Pero bueno, después de diez años laborando para éste medio, fui afilando mi perfil.  Digamos que con el paso del tiempo, te haces de algunos vicios que solo te encasillan en estereotipos, así es, les guste o no, también solemos subirnos a ese famoso tren.

En la gran mayoría de las veces, dicho patrón de comportamientos nos hace permanecer en un agujero gigante llamado ego profesional. Lo interesante es saber si ese gran error o fiebre de egotitis  nos beneficia en cualquier aspecto de nuestra vida y por su puesto a la empresa a la que le estamos entregando nuestros servicios. Es un hecho que si nadie nos hace el favor de cuestionarnos, podríamos llegar a regalarla duro y tupido.

Así que por bien de mi crecimiento, de la industria (jajaja) y el de algunos partners, que aún no se han dado cuenta de la nube absurda en la que viajan, aquí van algunos graves errores en los que solemos caer sin darnos cuenta, con la esperanza de darles un poco de luz dentro de ese gran hoyo negro:

  • De momento te llega tu lado humanitario y te preguntas si realmente aportar al “consumo” te hace realmente feliz y ¡pum! la pregunta te hace eternamente infeliz.
  • Te apasiona analizar a otros, pero cuando te das cuenta que eres parte de ese grupo a analizar, inconscientemente lo niegas todo.
  • Ser empático con consumidor se vuelve un juego de alto impacto y pues que miedo ¿no? mejor de lejitos.
  • Crees que no encajas en ningún cluster, que eres un consumidor “atípico” hasta que los resultados te demuestran lo contrario.
  • En algún momento de tu vida te has sentido un “sabelotodo”. ¡Claro! Pues tienes acceso a las mejores fuentes de medición de audiencias ¿a poco no?
  • Ves más publicidad en la calle, en las revistas, en la tv que cualquier objetivo a impactar. ¡Obvio! tienes el derecho de criticar, dedito abajo y muerte a la creador si la campaña fue pésima, momento… ¿Pésima? ¿Para quién?
  • Te cuestionas aún más cada centavo que gastas, o eso crees.
  • Difícilmente te engancha un sentimiento hacia alguna marca. Pero tus lovemarks son la neta del planeta entonces se te perdona.
  • Jamás te enamorarías de una marca para perder todos tus ahorros. ¡MENTIRA!
  • Aplaudes la buena comunicación y avance de las marcas exitosas, pero si la están regando tiras a matar.

“Mas vale no hablar” dice mi madre, así que solo nos queda vivir con ganas nuestra posición en el mercado,  que lejos de darnos un empoderamiento absurdo nos puede dar la ventaja de ser consumidores felices y conscientes.

Imagen cortesía de iStock

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One Comment

  1. A veces también te sientes superior, cómo si los que trabajaramos en publicidad fueramos una élite súper exclusiva. Te sientes dominador del mundo y titiritero. Observas al mundo consumir y te da risa porque tú se lo sugeriste y ni siquiera se enteró.

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