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Preguntando se llega al brief

Preguntando se llega a Roma, o al brief, a la idea, o lo que ustedes quieran.  Preguntar es, para mí, la mejor manera de aprender algo nuevo. Alex Oxborn, Einstein y hasta Sócrates con su método mayéutico reconocen el valor y el poder de las preguntas para la solución de los problemas.

Además nuestra mente está entrenada para responder preguntas.  Hacer una pregunta prende el motor cerebral, quieras o no quieras.  No contestes estas preguntas; ¿cuánto es 2+2? ¿cuál es tu helado favorito? ¿qué desayunaste hoy?  Respondes en automático.

Igual pasa con preguntas más complejas: tu cerebro empieza a buscar la respuesta inmediatamente, sin escapatoria.

Entonces, ¿por qué no preguntamos?

Estamos acostumbrados a dar por hecho nuestros supuestos.  No validamos los pre conceptos que tenemos, nos gusta estar en una zona de confort neuronal y evitamos el conflicto.  Desafortunadamente esto nos lleva a entrar en ciclos creativos que generan ideas similares bajo supuestos que muchas veces son falsos

Nos da pena que los demás sepan que no sabemos algo. De alguna manera algunas personas creemos estar obligados a saberlo y entenderlo todo a la primera.  No es cool ser ignorante, pero es peor mantenerse en la ignorancia.

No sabemos que no sabemos. Volviendo a Sócrates: “el que no sabe que no sabe es el más peligroso de todos”

Pero no se trata de preguntar a lo loco y sin sentido.  Para obtener buenas respuestas hay que hacer buenas preguntas, saber qué queremos saber y qué información hay que buscar para llegar a la solución del problema.

Cuando se hace una pregunta hay que saber qué hacer con la respuesta y si es necesario preguntar de nuevo o precisar.  Preguntar sin sentido es desperdiciar una oportunidad para aprender y acercarnos más a la solución que estamos buscando.

Hay muchos tipos de preguntas y esta entrega no se trata de explorarlas todas, solo voy a comentar algunas.

Las palabras pregunta

Hay vida después del por qué!  También podemos usar qué, quién, cuándo, cómo, cuál, cuánto, dónde. Por ejemplo, cuando tengas un tema sin resolver haz una pregunta con cada palabra-pregunta y muy probablemente se aclare un poco el misterio.

Las preguntas para aclarar

La mayoría de las veces clientes y agencias, creativos y cuentas, directores y asistentes entendemos las cosas de manera diferente y no, no tenemos la obligación de saber las mismas cosas.

Preguntar a “qué te refieres con” “qué quieres decir con” “puedes ser más específico” “si te entendí bien vamos a” ayuda muchísimo a que todos hablemos de lo mismo y estemos en el mismo canal.

Vender mucho no es lo mismo para el director comercial que para el director general.

Las preguntas que motivan

Preguntar es un acto de nuestra curiosidad, es un motivador fortísimo para la imaginación y la creatividad, aprovechemos esta función natural de nuestra mente para preguntar constantemente “qué pasaría si…” y “cómo podemos hacer para…” y dejar que la mente haga las conexiones necesarias para responder. Eso y dejarla volar a gusto un rato sin ponerle restricciones de tiempo o presupuesto, eso es para otro momento

La madre de todas las preguntas

¿Para qué? Esta pregunta da sentido, aterriza, enfoca y quita la paja innecesaria.  Preguntarla o responderla es clave para cualquier proyecto.

Así que, como dice mi bio: no pretendo tener todas las respuestas, sino hacer las preguntas correctas.

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Imagen cortesía de iStock

Federico Zayas

Fundador y Director de La DobleB. Esposo y papá. Planner. Cocinero de fin de semana, curioso insaciable y lector irremediable. Me gusta el jazz. No pretendo tener todas las respuestas, sino hacer las preguntas correctas.
Sígueme en twitter: @soyelfedex

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