Arte

Seductora y pegajosa música…

Te has preguntado alguna vez por qué el jingle de esa publicidad no deja de sonar en tu cabeza.

En el mundo del marketing existen un sinfín de herramientas para seducir al usuario, dependiendo del segmento y de la marca se puede definir alguna de las siguientes estrategias para la producción de los jingles:

Una de ellas es la utilización de una canción muy comercial existente en el mercado, el punto es llegar al público meta con mayor facilidad, como indiqué anteriormente debe ser acorde con el tema elegido, es decir; si nuestro objetivo son los chamos (adolescentes, jóvenes) no podemos colocar un bolero como jingle de nuestra marca, sería fatal.

Otra manera de producir un jingle es tomando la base de una canción existente pero adaptar la letra para que hable sobre la marca y sus características. Un beneficio de esta alternativa es que cada vez que el consumidor escuche cualquiera de las dos canciones, las asociará al instante con la marca.

La tercera estrategia es producir un jingle totalmente original, con música y letra propias de la marca, si bien puede que no tenga la penetración inicial de las otras (porque obviamente el mercado jamás la ha escuchado); puede resultar mucho más efectiva y duradera que las anteriores si se repite las veces necesarias para su difusión. Esto me recuerda que existen algunos jingles con años en el mercado, aunque la letra es la misma que al inicio, tienen algunas variaciones en la melodía que los hacen más actuales y pegajosos, esa es la idea, si vas a utilizar un jingle propio, trata de que además de ser agradable, fácil de aprender y pegajoso, no sea cambiado bruscamente si tuvo receptividad, sólo trata de mejóralo conforme pase el tiempo, sin que pierda su esencia principal.

La música siempre ha sido parte de la comunicación en la mercadotécnica, se ha comprobado científicamente que estimula simultáneamente varias regiones cerebrales encargadas principalmente de las emociones, nuestro mejor punto a favor sin lugar a dudas.

Existen jingles que yo no podré olvidar, ¿cuáles son los tuyos? Sigamos con el debate, ¡comenta y comparte!

Imagen cortesía de iStock

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