Marketing

El mal de los millennials

Todos en algún momento hemos leído o escuchado sobre los millenials, que si son impacientes, mimados, egocéntricos o que coleccionan títulos académicos en lugar de experiencia, todas esas críticas vienen respaldadas –en su mayoría- porque tuvieron la suerte de nacer bajo el cobijo de la prosperidad económica y la natividad digital.

Generación Y, Echo Boomers o Millennials, son aquellas personas nacidas entre los años ochenta hasta los inicios del 2000, que dentro de sus características –aunque varían de condiciones socioeconómicas- comparten una especie de familiarización natural con los medios y la tecnología digital.

¿Por qué la mala fama?

La generación millennial, representa uno de los perfiles más difíciles de alcanzar en relación a la industria publicitaria y la mercadotecnia, casualmente es la misma industria quien se ha encargado de perfilar a los hijos de la generación Baby Boom de un modo que no coincide por completo con la realidad.

A diferencia de las generaciones anteriores, los millennials se enfocan en sacarle el mayor provecho al presente, viviendo de lo que les apasiona y buscando la felicidad en lo que hacen, por eso es un target tan difícil para los marketeros.

Y todo porque…

Son quisquillosos, es exactamente el término que le he escuchado a muchos mercadólogos respecto a la experiencia de compra relacionada con la gente de la generación Y. Si bien, como característica general desean tener el control y la libertad para probar y comprar autónomamente, un desglose demográficamente más detallado nos señala que existen diferentes conductas frente al gasto y al ahorro dentro de la misma generación.

Un chico de 17 años probablemente es un explorador (compraría para conocer, gastando sin consciencia clara del ahorro), mientras que uno de 24 es un negociante (pues su compra estaría dirigida más a una inversión). Añadiéndole al asunto, que una de sus principales preocupaciones son: la igualdad y la lucha por un mundo mejor -por encima de lo material-, eso es lo que realmente le resulta particularmente difícil al marketing.

Académicamente mejor preparados pero sin trabajo

La mayoría de ellos se encuentran fuertemente afectados por las crisis que atraviesan sus países en la actualidad, independientemente del continente en que se encuentren, la problemática económica, social y recientemente la cultural y religiosa han generado un creciente desempleo, especialmente en jóvenes por debajo de los 25 años –calculándose que más del 50% de ésta generación posee un título universitario-.

A pesar de gozar de buena educación académica, al momento de ingresar al campo laboral la cosa se vuelve cuesta abajo. En principio, por sus intereses y porque no les importaría renunciar con tal de sentirse bien con lo que hacen, por lo que al experimentar incertidumbre laboral, se interesan en desarrollar nuevos proyectos por sí mismos.

Ficción vs realidad

Todo tiene una razón. Los millennials permanecen abiertos al cambio, evolucionando para sobrevivir al ritmo de los diferentes cambios, por lo que la tecnología ha sido su gran aliado. Enfrentarse a las diversas crisis mundiales y al estrepitoso apogeo dentro del mundo digital les ha mostrado lo que es realmente importante.

De esta manera, las marcas interesadas en este target irreparablemente deberán implicarse en causas que verdaderamente les sean de interés, manteniendo un trato correcto (pues aunque tengan 15 años no son unos niños),  aportándoles valores humanos si de verdad quieren fidelizar con ese sector.

¿Tú crees?

Se espera que para el año 2025 los millennials representen aproximadamente el 75% de la mano de obra en el mundo, sin embargo, la expectativa para el futuro es que el marketing ya no se dirigirá a la audiencia por sectores demográficos sino que serán las emociones las que marcarán la pauta.

A partir del 2016, se espera que las marcas construyan experiencias únicas para los usuarios, utilizando contenido específico y personalizado que ofrezca experiencias enriquecedoras que logren que se conviertan en clientes fieles.

Imagen cortesía de iStock

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