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La ciencia del arte y el arte de la ciencia

Cada día he meditado en las palabras de mi maestro citando al gran Leonardo Da Vinci cuando habló sabiamente “Estudia la ciencia del arte y el arte de la ciencia”.

Y pensando en esto quedé maravillado ante el hecho que un hombre haya logrado desarrollar esta virtud pues a pesar de sus carencias tecnológicas, las dificultades sociales en cuanto a corriente de pensamiento y el paradigma familiar a seguir, pudo alcanzar fama y renombre hasta nuestra época. Debo añadir que en su ingenio y brillante creatividad ideo el helicóptero, el batiscafo, la bicicleta y su obra por la que mundialmente es conocido: “La Gioconda”.

Y a medida que ha avanzado esta etapa inicial del siglo XXI, me sorprendo cómo la tecnología avanza más rápido de lo que alguna vez pudimos imaginar. Mientras hace 60 años se comenzaba el internet ahora se planea su distribución por medio de la corriente eléctrica y cuando años antes se descubría la estructura del ADN ahora se hacen implantes en 3d; pero esto solo se ha logrado con base en investigaciones, proyectos, observaciones, paciencia y perseverancia.

Definitivamente no podríamos deducir como Da Vinci llegó a estas conclusiones y realidades hoy en día, sin embargo; sería en vano recordar sus palabras de sin hacerlas parte de nuestra vida profesional y personal.

Debo admitir que hemos frivolizado el avance de la ciencia al tener en ella la premisa que todo se haga más rápido, al desear resultados instantáneos, tener todo a la mano y aunque esto deriva en una gran ventaja, nos hemos olvidado del proceso que implican todas los objetos con los cuales interactuamos.

En las agencias hemos comenzado a generar ideas exprés que ejemplifican lo que diariamente hacemos con los vasos de café que consumimos. Vamos, llenan nuestro vaso; lo disfrutamos, lo desechamos y a pesar de tener uno predilecto probamos los sabores novedosos… no obstante, es más de lo mismo solo que ahora fue adornado con chispitas de colores.

Para comprender el postulado de Da Vinci debemos adentrarnos en el mundo de la observación, dejar a un lado los sistemas prácticos o serie de pasos que prometen soluciones automáticas, dejar de lado las limitantes que poseemos y aprovecharlas para innovar, con el firme propósito de cambiar nuestro modelo de pensamiento.

A final de cuentas, cuando Leonardo hablaba respecto al arte de la ciencia, estipulaba en ello que así como la paciencia de un pintor en cada pincelada transformaba el lienzo blanco en una obra de arte y por medio de la perseverancia del escultor que con cada golpe del martillo en el cincel elaboraba una figura que atrapaba el tiempo en la piedra así nosotros debíamos considerar estas dos fortalezas para lograr lo que tengamos en mente, pues para él “los hombres geniales empiezan grandes obras, los hombres trabajadores las terminan”.

Ahora, para entender la ciencia del arte; si Leonardo fuera mexicano lo definiría con el dejar de sacarse el as de la manga (que alude a dejar de improvisar cuando no hemos hecho completo nuestro trabajo) y dejar de sentirse el inventor del hilo negro (presentar en junta algo “novedoso” cuando realmente no lo es) sino que más bien como profesionales podamos fundamentar todos los aspectos de nuestros proyectos no solamente por medio de la experiencia de otros sino en nosotros mismos, no dejarse llevar por lo que de momento está en boga sino examinarlo, ver si funciona y si es mejor de lo que hemos venido trabajando adoptarlo, sino dejarlo a un lado. Bien decía la verdad en estas palabras: Los que se enamoran de la práctica sin la teoría son como los pilotos sin timón ni brújula, que nunca podrán saber a dónde van.

Da Vinci tenía muy en claro que su profesión no era hacer las cosas al azar y mucho menos ésta era afectada por su estado de ánimo o por la gran rivalidad que tenía con Miguel Ángel; sino que en cada obra suya proponía el dejar huella en la humanidad.

AUTOR

Isaí Velázquez Romero

Estudié Ciencias de la Comunicación y Publicidad pero soy egresado de la licenciatura de Diseño Multimedia. Desde hace 10 años me he dedicado a la música y la composición, pero desde hace 3 me he convertido en un amante de la planeación y la estrategia en el diseño y la publicidad.

Imagen cortesía de iStock

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