Diseño

Logos al Gusto

¿Quien tiene la razón al diseñar un logotipo, el cliente o el diseñador? La respuesta es simple; ninguno. La razón para un logotipo la tiene el publico al que va dirigido.

Generaciones de diseñadores pasan y todos nos quejamos alguna vez de lo mismo cuando vamos a desarrollar una marca o logotipo y para lo cual siempre hay dos versiones:

El Cliente

Desea tener un diseño llamativo, con la mayor cantidad de colores y tipografías posibles; entre mas complejo se vea, mejor; que el logotipo sea lo mas grande posible, con sombras y degradados. Solicita varias propuestas para tener de dónde elegir, el uso de color es guiado por sus preferencias personales y piensa que el diseñador puede hacerlo todo, ya que (para él) es fácil acomodar textos y dibujos.

El Diseñador

Como tal, debo reconocer que hay situaciones que se deben admitir, como a veces creer que nuestra visión es mas valiosa que la del cliente, caer en el juego de hacer varias propuestas sin guía previa, trabajar en la computadora sin hacer ningún boceto. No elaborar un brief y omitir las aplicaciones que tendrá dicho logotipo.

Estas dos versiones por si mismas son como agua y aceite que requieren un emulsificante que los una por la misma causa y esta es…

El Publico

Todo cliente quiere en última instancia que su logotipo llame la atención de sus clientes potenciales; el diseñador por su parte puede caer fácilmente en la conformidad de que el logotipo se vea bien y no por el hecho de que sea funcional para que conecte conecte con el público.

Para generar un logotipo eficaz se debe generar un brief que establezca las guías mínimas del diseño:

– Publico Objetivo: Edad, género, estrato socioeconómico,

– Antecedentes del negocio o producto.

– Estilo del Logotipo: Propuestos por el cliente y ajustados por el diseñador.

– Objetivo: Vender, Promocionar o Lanzamiento.

– Medios en los que se va a ocupar.

Entre otros aspectos propios de un brief, éstas son las guías básicas que nos ayudarán a generar una solución óptima para cada caso y no terminar haciendo propuestas que ninguno de los involucrados prefiera; además que no cumpla con su objetivo.

Después de todo el diseño es una inversión que debe demostrarse como tal, con resultados. Iniciemos el debate ¿ustedes que opinan? ¿qué más agregarías.

Imagen cortesía de iStock

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