Comunicación

10 actitudes para transformarse en un líder

Ed Catmull, presidente de Pixar Animation y Disney Animation, plantea en su libro «Creativity, Inc» la necesidad de potenciar el talento de las personas, mantenerlas felices –personal y laboralmente– e impedir que los imponderables y las dificultades del proceso de trabajo anulen la concreción de los objetivos propuestos. Él manifiesta metas superiores porque aspira a la generación de valor en una cultura creativa sostenible que sobreviviera el paso del tiempo.

Reunir el equipo adecuado es el requisito necesario para tener las ideas correctas. Un buen equipo de trabajo está formado por personas que se complementan. 

Ed Catmull fue aprendiendo y escuchando a su gente, siempre con una política de puertas abiertas. Para ser un buen líder hay que ser capaz de asumir todos los problemas de la organización. Siendo conscientes de que nuestras decisiones serán el último recurso para solucionar todo tipo de contingencias. Entonces, ¿eres líder de un grupo de trabajo o quieres llegar a serlo? Pon en práctica estoy diez consejos para que el resto de las personas que lideras te respeten como tal y seas un gran ejemplo para ellos.

Ser accesible ¿Quién quiere trabajar sin una filosofía de puertas abiertas? Un buen líder es accesible; aconseja, guía y está presente para escuchar y prestar ayuda.

Sonreír incluso en circunstancias difíciles. La calma y la templanza profesional son dos atributos que inspiran confianza y colaboran para mantener la gestión bajo control.

Mente abierta: mantener la mente abierta a nuevas posibilidades y respuestas. Un buen líder acepta y pone en práctica las observaciones en sus procesos para realizar sus actividades de forma mas eficiente.

Franqueza: es sinónimo de naturalidad y honradez para comunicarte con tu equipo.

Responsabilidad: tu equipo de trabajo te necesita y tu bien sabes que las cosas a realizar solas no se van a hacer. Los líderes deben ser responsables cuando nadie más quiere serlo.

Igualdad: tratar a todos por igual, más allá del sentimiento que tengas con cada uno de los sujetos integrantes de tu organización.

Seguridad: los líderes confían en sus decisiones pero no temen en pedir ayuda o apoyo. Si eres consciente de ello, lo aceptas y sigues adelante con la mente abierta considérate un líder.

Positivo: todos necesitamos buena vibra para alimentarnos y los líderes de cualquier tipo necesitan disponer de buena energía para transmitirla. Los errores se cometen, son parte del proceso, pero cualquier acción tomada posteriormente puede empeorar la situación si dejas que la energía negativa se apodere. El buen líder siempre ve el vaso medio lleno.

Ayuda: los grandes líderes hacen las cosas para colaborar con los demás y no esperan recibir nada a cambio de nadie.

Empatía: conecta con las personas con quien trabajas. Ponte en el lugar del otro y con las emociones del otro. No olvides que son personas.

En pocas palabras, trabaja como uno más del grupo, conoce sobre las necesidades de quienes lideras y di siempre la verdad. Para el fin, comparto esta reflexión de John Quincy Adams: «Si tus acciones inspiran a otros a soñar a más, aprender más, hacer más y ser más, eres un líder.»

Imagen cortesía de iStock

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