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Comunicación efectiva: El discurso del Papa Francisco

En términos de comunicación es imposible no voltear a verlo. Más allá de lo que representa para la iglesia católica, el Papa Francisco es un referente para quienes estudiamos la comunicación.

Impecable, sutil, concreto, directo, inteligente, estructurado, contundente y fácil de digerir, así es el discurso del Papa Francisco.

Para que un discurso tenga efectividad, según los expertos, debe contener en equilibrio al menos 10 elementos: Voz, dicción, estructura del mensaje, fluidez, volumen, ritmo, claridad, coherencia, emotividad y vocabulario.

La voz es la imagen auditiva, si cerramos los ojos y simplemente lo escuchamos, sin duda alguna sabemos que es Francisco, el Papa. Pero en el caso de que exista quien no lo conozca, quien nunca haya escuchado su voz, cuando se escucha a Francisco, se identifica la voz de una persona con una personalidad especial, con una identidad propia, un hombre con una voz que lo hace único.

En cuanto a la dicción, es el primer Papa que habla como lengua natal el idioma español. Para las generaciones contemporáneas, recordamos a un Juan Pablo II quien aunque hablaba el español, entre otros idiomas, era evidente el esfuerzo que hacía para intentar pronunciar bien algunas palabras y para mantener un discurso perfecto. Al Papa Francisco inclusive su acento argentino le imprime un toque mucho más latino al común que habíamos escuchado en otros Papas.

Sus mensajes tienen una estructura perfecta, conoce y domina el tema del que habla, inicia de forma ejemplar, luego su discurso logra un clímax estratégico, y siempre, siempre, tiene un cierre espectacular.

Al leerlos lo hace correctamente, hay quienes consideran que para que los discursos tengan más efectividad no se deben leer sino deben ser espontáneos, preparados pero pronunciados sin leer. Sin embargo, para discursos de esta envergadura, no se puede arriesgar nada y el papel en mano o el telepromter permiten que nada se salga de lo planeado.

Los usa Obama quién es el rey de los discursos controversiales públicos, obviamente también los debe usar el Papa.

Usa la palabra de forma continua, con fluidez, tiene la intensidad necesaria en su voz, lo hace con ritmo y armonía, de forma precisa, con completa lógica del discurso, proyectando los sentimientos acorde al tema usando palabras fáciles de entender.

Por su jerarquía dentro de la iglesia católica, por su condición de jefe de estado, y por lo que representa en el mundo entero, se pudo dar el lujo de tocar temas controversiales, temas dolorosos y neurálgicos para un país como México, y lo pudo hacer sin que prácticamente nadie diga nada.

Habló de corrupción ante la plana mayor de la política mexicana, pidió humildad y sencillez ante los obispos y sacerdotes, habló de fortaleza ante niños enfermos, de esperanza ante los presos, de libertad en medio de la frontera con Estados Unidos, y siempre mantuvo la compostura y la altura de las circunstancias.

No importa el credo, raza o religión, el Papa Francisco es todo un fenómeno de la comunicación, mejor aún, es un icono de la comunicación efectiva en el mundo.

Impecable, sutil, concreto, directo, inteligente, estructurado, contundente y fácil de digerir, así es el discurso del Papa Francisco.

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