Literatura

Desahogo literario

“Catarsis: 2. Efecto purificador y liberador que causa la tragedia en los espectadores, suscitando la compasión, el horror y otras emociones.” Vigésimo tercera edición del Diccionario de la Real Academia Española.

Aristóteles introdujo el concepto de catarsis en su obra La Poética, aludiendo a una purificación y liberación que sufrían los espectadores cuando veían representados las emociones en la tragedia. C.S. Lewis, escritor y filólogo británico, consideraba fundamental el valor de la experiencia y los sentimientos en la literatura, pues logran una mejor catarsis en el lector.

La utilización del sufrimiento viene ligada a esto, ya que como punto de partida para relatos e historias, permite un desahogo literario tanto para el escritor como para el lector. Y al igual que los mitos y leyendas ayudan a localizar posibles hechos geológicos antiguos (conocido como geomitología), la literatura sirve para mostrar aspectos de las enfermedades y aliviar el sufrimiento de aquellos que conviven con ellas a diario. No es necesario remontarse muy atrás en el tiempo: el Diario del año de la peste (1722), obra de Daniel Defoe, nos transmite la vivencia de una de las epidemias más graves que asoló a Europa. Por otro lado, William James, hermano de Henry James, realizó una investigación sobre las alucinaciones que pudo servir de base para algunas de las obras de su hermano.

He aquí una lista de libros y escritores, más o menos conocidos, que sirven como desahogo literario:

  • Fiódor Dostoyevski muestra en las descripciones de sus obras Los hermanos Karamazov y El idiota (cuyo protagonista, el príncipe Myshkin, posee tintes autobiográficos), en el que ya en el comienzo se advierte sobre la relevancia de su epilepsia en su obra: “…Habíanle enviado al extranjero por hallarse enfermo de una singular dolencia nerviosa caracterizada por temblores y convulsiones: algo semejante a la epilepsia o al baile de San Vito…”.
  • Los trastornos de personalidad y la bipolaridad son tratados con frecuencia por grandes autores clásicos, como William Wilson de Poe, El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson o El paciente interno de Arthur Conan Doyle.
  • El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, de Oliver Sacks. Un libro maravilloso que mezcla el mundo de la ciencia con el de la literatura.
  • La soledad de los números primos, de Paolo Giordano. Este libro se acerca de manera muy sofisticada al mundo percibido por una joven con trastornos alimenticios.
  • El brasier de mamá, de Edmée Pardo. Un pequeño cuento sobre el cáncer de mama. Me gustaría acompañarlo de otro libro y campaña, recomendación de una buena amiga: En el amor y en el cáncer. Una iniciativa de apoyo a los familiares y parejas de enfermos de cáncer, una pequeña pero grandísima ayuda para otra cara de la enfermedad. Actualmente necesita financiación para terminar de ser publicado, asique os invito a participar en esta gran empresa.
  • El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon. El síndrome de Asperger va más allá de Sheldon Copper. El autor, ha trabajado con personas con deficiencias mentales, base esencial de su obra, que ganó el premio Whitbread.
  • Todo está en tu cabeza, de Suzanne O’Sullivan. Las enfermedades psicosomáticas: aquellas que sienten los pacientes a pesar de poseer ningún síntoma físico. Os dejo un pequeño adelanto aquí.
  • La fórmula preferida del profesor, de la escritora japonesa Yoko Ogawa. Ha recibido numerosos premios, pero lo emocionante del libro no es eso: sino como un matemático enfermo de amnesia, con una memoria que dura exclusivamente ochenta minutos, es capaz de estar más tiempo enfrascado en un problema más del tiempo que le permite su enfermedad. Te enseñará a amar las matemáticas y la lucha eterna contra el olvido.

¿Y vosotros? ¿Conocéis algún libro más que retrate una enfermedad desde cualquier punto de vista?

Elia Prieto

Elia Prieto

“A caballo entre el turismo y la publicidad, cabalgo entre las palabras. Melodramática, intensa y tenaz. Estoy llena de preguntas, ¿me ayudas a buscar respuestas?”

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