Publicidad

Manifiesto del buen neo-publicitario

Para abordar este artículo primero debo hacer algunas aclaraciones:

neo-

Del gr. ???- neo-.

  1. elem. compos. Significa ‘nuevo’, ‘reciente’. Neocolonialismo, neolatino, neonato.

(Real Academia Española)

Los neo-publicitarios somos aquellos “nuevos” o “recientes” estudiantes y profesionales dedicados a la Publicidad, es decir, somos aquellos que aún estamos estudiando Publicidad y aquellos que dejaron de hacerlo hace no demasiados años. Por tanto, se podría decir que somos la nueva generación publicitaria, el incipiente presente y el futuro de esta industria.

Estamos cansados de oír que el mundo está cambiando a una velocidad vertiginosa, que la Publicidad se renueva y evoluciona día a día, que las tecnologías avanzan a pasos agigantados… Y es que muchos de nosotros nacimos con el cambio en la sangre y un ordenador bajo el brazo. Por todo esto, y como buena generación que creo que somos, me parece necesario redactar un documento que nos defina y represente.

De las cuatro acepciones de Manifiesto, me parece que lo más adecuado para este escrito es combinar las dos primeras:

manifiesto, ta

Del lat. manifestus.

  1. adj. Descubierto, patente, claro.
  2. m. Escrito en que se hace pública declaración de doctrinas, propósitos o programas. (Real Academia Española)

Por tanto, mezclando en la batidora conceptual estos dos significados junto con el de neo-publicitarios, podemos concluir que este artículo va a consistir en mostrar al mundo la declaración de principios que llevamos por bandera todos nosotros. Lo que nosotros, que hemos heredado un mundo profesional algo maltratado, sobreexplotado y odiado por la gran mayoría de seres vivientes, tenemos pensado y planeado para revivirlo y volver a darle color y sentido. ¡Allá vamos!

CAPÍTULO 1. “Renovarse o morir”.

Artículo 1. La curiosidad como gen extra. Formamos parte de la generación del cambio, y por ello sabemos que nunca está todo aprendido. Hoy en día, en Comunicación y Publicidad más que en ningún otro sector, el paradigma, la tecnología y herramientas que nos ayudan a desarrollar nuestro trabajo, cambian al ritmo que lo hace un niño en sus primeros años de vida.

Somos conscientes de todo ello, y también de lo peligroso que puede ser no estar al día. Por ello, entre nuestras inquietudes se encuentran la formación continua, la investigación y la exploración, somos curiosos por naturaleza.

Artículo 2. Antes muertos que desinformados. También formamos parte de la generación de la información, y como miembros de ella, sabemos que hoy en día el que vive desinformado es porque quiere. No obstante, somos conscientes de que no todas las fuentes ni contenidos son fiables, por ello tenemos capacidad para contrastar diferentes informaciones hasta dar con la versión más fidedigna.

Aprovechamos al máximo las oportunidades informativas que la evolución de la tecnología nos ha brindado, y aunque no explotemos todas las posibilidades a diario, conocemos todos los medios posibles a los que recurrir en caso de que nuestros medios habituales no nos proporcionen la información necesaria.

CAPÍTULO 2. Nos adaptamos al cambio, pero también lo promovemos.

Artículo 1. Respeto propio.  Somos conscientes de la mala reputación de nuestra industria profesional y nos vemos en la obligación de cambiarla. Nos dedicamos a la Publicidad porque para nosotros era un mundo extraordinario, y nos hiere fuertemente que nuestra sociedad la odie tanto.

Tenemos el deber de hacer que la Publicidad deje de ser el patito feo de la Comunicación, nosotros la vemos como la princesa a la que le ha tocado ser Cenicienta, y creemos en su poder de mejorar la sociedad. Sabemos que podemos hacer que la Publicidad sea algo digno de admiración y no de repudio.

Sabemos que la Publicidad es un diamante en bruto y nosotros los joyeros que la puliremos, devolviéndole el sentido y el potencial que tenía, solo que esta vez, respetando a la sociedad en su conjunto, empleando técnicas y medios no intrusivos e invirtiendo nuestro trabajo en alimentar mentes y no bolsillos.

Artículo 2. Respeto al prójimo. No podemos tratar a la sociedad como si estuviese compuesta por niños de parvulario o por seres inútiles e irracionales. Como dice una de las famosas citas de David Ogilvy, “el consumidor no es idiota, podría ser tu mujer”, la sociedad está compuesta de consumidores como tú y como yo, como nuestras familias y amigos.

Es inútil seguir empleando las técnicas de hace unas décadas, ya no funcionan y llevan al consumidor a pensar que creemos que es imbécil. ¿Cómo no nos van a odiar? Por ello sabemos que debemos trabajar por conseguir nuevos métodos y herramientas que nos permitan comunicarnos con ellos en una situación de igualdad y humanidad.

Artículo 3. Cambiar los modelos comunicativos, pero también su contenido.

Y si hablamos de igualdad, es imposible seguir comunicando en la línea en la que se lleva haciendo tanto tiempo. El cambio se empieza a vislumbrar, pero en un mundo en el que las niñas prefieren que les digamos guapas a que les digamos inteligentes, en una sociedad en la que el niño que decide pedir a Papá Noel una cocinita se tiene que sentir avergonzado, algo no se está haciendo bien.

Y en todo esto, queridos contemporáneos, nuestra profesión ha tenido y tiene mucho que ver. La delgadez extrema sigue estando a la orden del día, y si se deja de lado, ni mucho menos se sustituye por una imagen de mujer real, sino por la de una mujer definida y tonificada, que a pesar de tener un aspecto más saludable, sigue mostrando una imagen muy distorsionada de lo que es una mujer real.

Si la belleza real se valorase, no habría cabida para retos como el de  que un folio A4 te cubra la cintura, el de tocarse el ombligo pasando el brazo por detrás de la espalda, o el de tener un hueco entre tus dos piernas, algo que para muchas mujeres es anatómicamente imposible, por muchos kilos que quieran perder.

Es nuestro deber dejar de adoctrinar en cuanto a físico se refiere, es hora de empezar a poner en valor la salud, el amor propio, el respeto y la tolerancia al prójimo, la inteligencia, las diferencias que nos hacen especiales, las sonrisas, e incluso las arrugas, que son signo de haber vivido intensamente.

CAPÍTULO 4. Creatividad como diferenciación.

Artículo 1. Diferenciarse o perderse en la muchedumbre. Corren tiempos complicados, en los que reina la saturación y cierto caos con aires de incredulidad se respira en el ambiente. Por ello constantemente tratamos de dotar de valor a las marcas para las que trabajamos, aportándoles esa ventaja competitiva que les diferencie.

Pero es también el momento de dotarnos de valor y diferenciación a nosotros mismos. No existe marca a la que debamos amar y mimar más que a nuestra marca personal. ¡Respetémonos, carajo! Valemos y mucho, aunque nos quieran hacer creer lo contrario, todos tenemos algo que nos hace especiales y únicos, debemos saber explotar esos rasgos que nos diferencian para conseguir destacar entre el resto cuando lleguen el momento y la empresa adecuada.

Artículo 2. En la competitividad no todo vale. Competir no es la guerra, debe ser más como un partido deportivo amistoso, en el que los jugadores participen honestamente, sin trampas ni triquiñuelas. La competitividad existe, incluso dentro de equipos de trabajo que persiguen un fin común, y eso es algo bueno y extraordinario, ya que nos permite dar lo mejor de nosotros mismos y exprimir todas nuestras posibilidades.

Sin embargo, los neo-publicitarios llevamos grabado a fuego en nuestra mente que con quien más debemos competir es con nosotros mismos. Sabemos que la pereza y la discontinuidad son nuestros mayores enemigos, y no otros neo-publicitarios o publicitarios. Sabemos también que las mejores armas para combatir a nuestros enemigos son la pasión y la perseverancia.

CAPÍTULO 5. No es oro todo lo que reluce.

Artículo 1. Los tiempos de Mad Men acabaron y somos conscientes de ello. No pretendemos ganar inmensas cantidades de dinero en nuestra corta juventud. Tampoco que la fama, el éxito y el prestigio llegarán como si nada, con la primera buena campaña nuestra que vea la luz. Pero como he dicho antes, sabemos que valemos, y mucho, y no vamos a dejar que nadie nos pisotee ni nos ninguneé, porque sabemos que merecemos reconocimiento. Una vez más, ¡RES-PE-TÉ-MO-NOS!

Artículo 2. La creatividad, contrariamente a la creencia popular, ni cae del cielo ni es algo innato. Sabemos que la creatividad se trabaja y que, como todo, es cuestión de esfuerzo y perseverancia, que no sólo tiene que ver con lo artístico, sino más bien con la resolución de problemas de una manera diferente e innovadora.

Creemos en la necesidad de fracasar algunas veces para poder triunfar otras muchas, nuestras mentes no dejarán de crecer nunca, nuestras ganas de aprender, crear e innovar serán insaciables y abrazaremos con el mismo mimo a nuestros éxitos y a nuestras derrotas. No hay mayor maestro que un buen batacazo ni mejor alumno que el que analiza sus fallos y aprende de ellos.

CAPÍTULO 6. Sé apasionado o no seas publicitario.

Artículo 1. Para ser neo-publicitario son necesarias mucha pasión, paciencia y motivación.  Como ya os he dicho, es una profesión sufrida y puede ser tediosa para el que no la ame profundamente. Estamos en este mundo porque en nuestro interior algo poderoso se mueve cuando hablamos de Publicidad, y si no, no seguiríamos aquí.

Artículo 2. El día que dejemos de sentir esa profunda admiración, nos iremos a casa.  Sabemos que una retirada a tiempo es la mayor victoria, por ello si llega el día en que nuestras fuerzas empiecen a escasear, en que no tengamos interés en poner todos nuestros esfuerzos a la disposición de la Publicidad para cambiar este mundo, el día que nuestra pasión empiece a agotarse, ese día, abandonaremos esta profesión y nos iremos a casa, o quizás a verter nuestros conocimientos y experiencia sobre las mentes de los neo-publicitarios del futuro.

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