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El trucho y otras mamadas

Es de lo más común las quejas, gritos y bramidos en contra de los “truchos”. Aunque hay quien encuentra en esta modalidad creativa la única forma de ganar premios (Cannes, El Sol y muchos otros concursos están plagados de problemas por premiar anuncios fantasmas), otro montón de cabezas han rodado por culpa de los mismos.

Enjuiciarlos es un tema espinoso, si lo vemos desde el punto de vista creativo (un punto de vista normalmente miope gracias a los egos combinados con las presiones directivas) podríamos decir que lo que se califica es la idea, la “creatividad”, por lo tanto es válido el trucho, pero si lo analizamos desde un punto de vista mercadológico (insisto en puntualizar que la publicidad no es más que una pequeña pata de este mundo llamado mercadotecnia) el trucho es trampa, es inviable, es poco funcional, es simplemente el ego de un creativo descarriado buscando fama.

Pero hablar de los truchos es algo muy masticado, “pobres creativos satanizados” dejémoslos descansar un poco, mejor hablemos de las “trampas” que se hacen en agencias de promotoría, en agencias de estudios de mercado, en activaciones.

Muchas agencias de estudios de mercado llenan las entrevistas con las mismas personas una y otra vez, las van adiestrando (tal cual como animalitos) para que digan que consumen tal marca o que usan tal producto, no me lo han platicado, lo he visto de primera mano “no digas que conoces a alguien que trabaja en publicidad” “tú nada más di que siempre compras esta marca” y aceptan gustos porque siempre hay un regalito a cambio… ¿esto no sería algo muy parecido al trucho?

Imagino que nunca han oído que agencias falseen los reportes de las demostradoras “entregaron 35,000 muestras” y el producto termina en casa de los supervisores o vendiéndose en mercados y tianguis… ¿a esto también le podemos decir trucho?

Para los que hemos hecho promociones, nos es común el término “sembrado de premio”, una actividad completamente legal: El cliente guarda el cupón ganador para poderlo sacar al final de la promoción y así mantener incentivadas las ventas, al acercarse el límite de tiempo va en compañía del “Interventor de gobernación”, lo deposita en una tienda (que por cierto siempre es en una región donde urge aumentar las ventas) y sin aviso ni anuncio espera a que un buen samaritano lo gane… ¿esto también sería trucho?

¿A qué voy con esto? Ojalá a concientizar a todos los que nos dedicamos a hacer publicidad sobre el valor de nuestro trabajo: si un anuncio no vende no sirve, si una investigación no está hecha con verdadero público objetivo no sirve, una muestra no entregada no sirve… hagamos que nuestro trabajo sirva.

Dato curioso: Siempre he pensado que debería existir un concurso de truchos, el ego de los creativos estaría satisfecho y probablemente el trabajo de la agencia se enfocaría en lo que realmente es importante.

Imagen cortesía de iStock

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