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Me enamoré de un publicista…

A esta pequeña parte de mi vida la llamo, metida hasta los pies

Lo que vas a leer a continuación no sólo es una triste historia de amor, es también una enseñanza de vida sobre el mundo de la creatividad.

Durante tres años estuve con un creativo, y sí, era el típico hombre con estilo diferente al de un oficinista y un tanto underground. Siempre estuve en contra de tener alguna relación con un publicista, por las especulaciones que hay sobre su genio y un poco sobre su ego, sin contar con que mi hermano es publicista y sabía un poco a qué podía atenerme.

Si bien estudié dos carreras que tienen todo que ver con la creatividad, jamás imaginé que tendría algún acercamiento a un mundo tan grande y con tantas posibilidades, fue hasta que lo conocí, a él (sí, él publicista del que les estaré hablando), que empecé mi inmersión por este mundo y prácticamente me tiré de cabeza. ¡Splash!

Las agencias de publicidad y las centrales de medios, dicen, están rodeadas de historias macabras, típicas de relatos como los del director de Saw, James Wong. Los trabajos de sol a sol eran parte de los cuentos de la cripta de estos lugares, los cuales nunca llamaron mi atención y mucho menos los jefes negreros, pero el hombre publicista con el que salía me enseñó que todo depende de la suerte que tengas y que al final del día trabajar en una agencia es bastante entretenido.

Tenía claro que si alguna vez entraba a una agencia de publicidad, estaría en el departamento de redacción, pues tal parece que Photoshop siempre me odió y mi 80% de Illustrator hasta ahora sale a flote, para añadirlo a mis skills.

Continuando un poco con mi tragicomedia amorosa, fueron tres años de aprendizaje y un poquito de drama, no diré que no, pero lo primero que el me enseñó fue la importancia de la publicidad en el mundo, además de las muchas ramas que se conectan entre sí para tener estrategias de comunicación increíbles.

Quién iba a decir que un psicólogo tiene cabida dentro de la publicidad, allí supe que ellos hacían análisis del consumidor, que básicamente sin éste no hay mucho por desarrollar para una estrategia. Él me mostró cómo vivía su pasión y poco a poco me fui involucrando en su mundo, me fui interesando por cosas que hasta ese momento desconocía.

“My english is no perfect”, creo que de todo lo que fui aprendiendo con el tiempo incluía algunos anglicismos en inglés como: engagment, adwords, newsletter, branding y algunos otros que no entendía, a duras penas entendía significados como cat, house, dad, mom y lo básico, ¿sabes?, así que debo decir que me sentía bastante frustrada por no entender. ¡Bastante frustrada!

Luego aprendí cómo funcionaba el mundo de las agencias, pequeñas, medianas, grandes. Que allí trabajan desde cinco personas hasta un poco más de doscientas, que algunas son especializadas en eventos, que otras manejan medios masivos, que algunas solo están en el amplio mundo digital y que otras pocas son 360, es decir, que tienen unidades que cubren distintas áreas de la publicidad.

A esa altura de la relación mi interés ya no estaba enfocado sólo en él y el gran amor que sentía; ahora todo iba un poco más allá, una relación llena de admiración y ganas de aprender cosas nuevas todos los días.  Y es que “cómo no” si con él perdí mi virginidad… la del conocimiento del mundo digital y la pauta en las diferentes plataformas que usamos los millennials y algunas otras generaciones. ¡Malpensados!

Estaba untada hasta la punta de mis pies, ya no me sentía segura de las carreras que había estudiado (Audiovisual y periodismo), sin embargo, él estaba allí para sacarme de esa pesadilla e introducirme en una ensoñación mágica donde yo estaba en la capacidad de pertenecer a distintas áreas de una agencia. ¡Hey! Si estás leyendo esto, gracias.

Aprendí también que las agencias de publicidad no están llenas de publicistas y eso hace entretenido el trabajo allí, es como llegar a una selva con fauna de distintas profesiones, personalidades y conocimientos nuevos para aprender y lo mejor de todo es que no tengo que enamorarme para tener nuevos conocimientos, bueno solo debo enamorarme de la creatividad mucho más de lo que ya estoy enamorada.

Hoy en día trabajo en una agencia de publicidad  y no me aburro, ningún día es igual al anterior, todos los días el trabajo cambia, te dan nuevos desafíos , tienes tiempo para crear y compartir con compañeros divertidos. Vivir experiencias y trasmitir esto a los usuarios. Yo inspiro y me inspiran así como él sujeto del que aprendí a abrir los ojos y ver el mundo de manera distinta, quizá con ojos de niño. Ese es mi secreto creativo.

Gracias viejo amor por lo enseñado y gracias don José, el portero que todos los días nos recibe con una sonrisa y una carcajada, esto también hace parte de las experiencias de comunicación.

AUTOR

Milly Vargas

Nacida en Bogotá, Colombia. Realizadora audiovisual y Comunicadora social – periodista en proceso. Amante del hecho de plasmar mis pensamientos en una hoja, prefiero la hoja y el papel. Regida bajo la premisa “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. Inquieta y creativa. Soy un ser histórico que busca compartir sus experiencia de una manera atractiva.  Sígueme en Twitter @NuncaPense y en Tumblr: http://nopasanada-so.tumblr.com

Imagen cortesía de iStock

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