Marketing Político

El sublime arte del cabildeo

En las repúblicas modernas, que integran a sus democracias elementos de la aristocracia y de la monarquía, es común que los grupos minoritarios, organizados en una élite, hagan Lobby; es decir, que éstos grupos, al hallarse representados en cualquiera de los poderes o al poseer un poder social importante, ejerzan presión política sobre las autoridades para lograr sus intereses particulares.

El lobbying es sumamente importante para las organizaciones que manejan cierto poder social y los políticos de alguna forma entienden eso, por tal motivo, las negociaciones y acuerdos con estos grupos se dan con frecuencia para aceptar consejos y sugerencias que beneficien a parte importante de la sociedad civil: empresarios, representantes de minorías, ONGs, que encuentran una forma legal de integrarse a la toma de decisiones y conforman así la gobernanza del país.

En el ámbito empresarial el Lobbying se ha vuelto cada vez más importante; como práctica sana que busca que algunos esfuerzos económicos que el gobierno se ha trazado se cumplan sin vicios ni obstáculos; pero también se practica el “cabildeo” con otros agentes de poder; por ejemplo: una organización que acaba de incursionar en el mercado y que fabrica un producto especialmente diseñado para determinada minoría social, comienza a hacer las gestiones para integrarse a las sociedades que garantizan la protección de los derechos de esa minoría, busca la aprobación de alguna federación de salud o nutrición, necesita que un organismo con el suficiente prestigio y poder le de el visto bueno, eso dará confianza a su público objetivo; lograr esos acuerdos y hacer esas negociaciones implican que la organización tendrá que conocer los procedimientos y ceñirse a las exigencias de tal organismo pero también tendrá que demostrar cuán importante es la alianza, cuánto beneficio puede trasladarse del uso de una certificación por parte de la marca.

El Lobby es un acto comunicativo, específico, formulado con detalle para quien tiene el poder de decidir, al ser un acto comunicativo, la marca y la organización necesitan una estrategia que les asegure ser escuchadas por el agente del poder; éstas estrategias en algunos organizaciones están en manos de profesionales del marketing político, de relacionistas públicos o simplemente expertos en imagen; en Latinoamérica el Lobbying no es ni una práctica muy frecuente, ni tampoco está tan perfeccionada como en algunos países desarrollados, las estructuras del poder no están diseñadas para oír a las minorías, a no ser que los intereses convengan más allá del interés particular, sin embargo, las organizaciones gremiales, por su naturaleza independiente, tienden a tener mayor preparación para el cabildeo, generalmente sus objetivos no colidan con los intereses particulares de quienes administran el poder circunstancialmente y las marcas pueden negociar un poco más libremente.

No es sencillo hacer Lobby, se requiere principalmente un conocimiento profundo del discurso del agente político: sea organización privada, gremial o pública y también se requiere tener un completo dominio del tema de discusión, las propuestas que se hagan no estarán sustentadas en el aire, necesitarán ser comprobadamente beneficiosas, debe haber alguna evidencia que convenza al otro de la oportunidad que representa el ofrecimiento o la sugerencia que se le hace; además, debe haberse logrado cierto poder, debe tenerse la capacidad de influir y para ello demostrar que sí se puede negociar entre iguales, que un no puede significar una pérdida de apoyo sustancial, este poder no tiene por qué ser solamente económico, puede y casi siempre lo es, social e incluso comunicacional; el impacto que tienen en esta época las alianzas entre influenciadores sociales a través del discurso puede darle a la marca el poder suficiente para negociar la aprobación de alguna certificación o alianza que requiera para aumentar su prestigio; evidentemente siempre queda el tema de la permisología, de la agilización de trámites, de los incentivos impositivos, de las facilidades para la exportación, de estos elementos que están en manos de otro, pero que se resuelven en los pasillos, conversando con inteligencia.

Imagen cortesía de iStock

Andrés Cordovés

Soy un Venezolano con Terroir que ama las palabras; lo que me convierte en un Lexicultor; curioso y dispuesto a probarlo todo siempre con mesura, lo que me hace un Foodie Pasteurizado; desde 2008 emprendiendo como Director de Inteligencia en El Bar Creativo.

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