Comunicación

La muerte del palomo

Nunca tuve un disco de Juanga, no tengo una sola canción de Juanga en mi ipod ni en mi lista de spotify (bueno para qué me hago guey, no tengo spotify). No me sé su historia, nunca fui a uno de sus famosos conciertos y nunca me interesó mayormente.Estoy seguro que mi crianza semiburguesa me alejó de escuchar música en español “porque era de nacos” según mis amigos del Pedregal y mi mamá nunca escuchó música pop en español tampoco. En mi casa se escuchaban boleros a todo volumen (me sé bastantes, unos que nadie ha escuchado jamás) y cuando tuvimos edad de poder elegir nuestra música y empezar a comprar nuestros discos, nos entregamos a Led Zeppelin, Black Sabbath, Queen y Pink Floyd, entre muchos otros. Y a partir de ese momento, nunca miré hacia atrás.

La verdad mi acervo musical en español es muy pobre. Las únicas veces que escucho música en nuestro idioma es en bodas y ahora cuando mis hijas de vez en cuando me recetan un reggaetón terrible que odio a más no poder.

Ahora, no por eso no lamento que hace un par de días haya dejado de estar en el planeta este portento popular que fue Juan Gabriel. Primero porque era una persona que llenó de alegría a millones de almas con sus canciones y segundo, porque estoy seguro que sin saberlo, es el compositor en español del que más canciones me sé. No sé cómo se llaman ni en qué disco salieron, pero estoy seguro que si me ponen un par de horas de sus grandes éxitos, me las sé todas.

Fue el Liberace de México. El Michael Jackson Latino. Porque, seguramente mucha gente que no habla español no lo ubica, pero lo que es seguro es que ha bailado al menos alguna de sus canciones, no importa si vive en Brasil o en Tailandia. Y tampoco importa si fuiste criado en tepito o en las lomas, si eres un ignorantazo o un erudito, seguramente, bailaste muchas de sus canciones.

Escuchaba en la radio que en su vida, vendió más discos que mexicanos hay en el planeta. Un fenómeno. Un Genio. Un gran compositor que sabía comunicar lo que el pueblo sentía y vibraba y que conectaba de una manera tan fácil con la audiencia que lo hacía parecer fácil. No sé cuántas de sus canciones se hicieron jingles publicitarios, pero estoy seguro que al menos 10. Y no sé cuántas estrellitas pop se hicieron famosas gracias a que el señor les dio alguna de sus canciones, pero la lista no debe ser corta.

Y siempre dio igual que fuera gay, estrambótico, exhuberante, diva, no pagara sus impuestos, estuviera gordo, se cayera de los escenarios. Daba lo mismo. Su misión en la vida era llenar de felicidad a la gente.

El sábado se fue un icono de la cultura popular de latinoamérica. Una gran pérdida para la alegría.

Buen viernes tengan todos.

Luis Elizalde

Executive V.P. Chief Creative Officer.
Saatchi & Saatchi México. Sígueme en @luisfelizalde

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