Creatividad

¡Remodelando las ideas!

Estuve pensando en cómo los creativos remodelamos las ideas para optimizarlas, acá se los dejo. Veamos.

De inicio, entendamos que remodelar significa modificar la estructura u organización de “algo”, en este caso nuestros pensamiento, nuestras ideas. Es decir, utilizar la perspectiva analítica y/o crítica para podernos abrir a la transformación de las ideas.

Pues bien, ¿cómo empezamos a remodelar las ideas?

Cuando nos piden cambiar un concepto, debemos empezar a cuestionarnos sobre la raíz del problema que generó nuestra idea. Vaya, observar todas las aristas posibles, de la problemática y de la solución que propusimos. Haciendo una analogía, al hacer consciente el mayor número de posibilidades claramente estamos enfocados en todo el “bosque” y no en un solo “árbol”… esto es, tenemos un panorama mucho más completo y podemos tener más control de lo que queremos o necesitamos remodelar. Ampliando pues ese panorama estaremos listos para reformular el concepto, la idea, impulsando así nuestro pensamiento divergente.

Enseguida tenemos que contrastar, y tomar decisiones sobre qué le va mejor al proyecto ahora. Es decir, volvemos a simplificar todo el panorama para volverlo a estructurar, organizar y reinsertarlo en la sociedad.

Y, ¿por qué lo hacemos?, ¿por qué remodelamos las ideas?

Vivimos en un mundo muy competido, envuelto en una velocidad vertiginosa. Todo es muy dinámico, y es natural, deben nacer nuevos conceptos puesto que las ideas deben refrescarse para que sigan vivas, para que su ciclo no corte tan pronto. Y sigan fluyendo. Cuando queremos remodelar las ideas es porque básicamente necesitamos que algún factor o alguna parte de nuestro proyecto empiece a funcionar de otra manera. Buscamos que las ideas se readapten y generen una nueva realidad… por eso lo hacemos. Además, claro, para que también siga viva la imaginación de nosotros los creativos.  

Algunas recomendaciones..

Concluyendo, algo que puede facilitar todo el proceso puede ser:

  • Dejar a un lado el pensamiento lineal, porque reduce nuestras posibilidades de búsqueda y alternativas que bien podríamos optimizar.
  • Percibir el cambio como una transición de una realidad a otra.
  • Movernos, buscar motivantes que nos impulsen a fluir.
  • Siempre mantenernos al tanto de nuestro entorno, así sabremos con más certeza cuándo es momento de “remodelarnos”.
  • No matar las ideas, por más absurdas que suenen… todas de alguna manera nos pueden servir.

Me despido, soy Erika, ¿ustedes que opinan?

¡Hasta la próxima!

Imagen cortesía de Shutterstock

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