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Un año en Roastbrief

“La transformación natural
entre lo extraordinario y lo normal
es sin fin, como la dirección de un círculo”
(El arte de la Guerra – Sun Tzu) 

Desde hace poco más de un año, cada lunes, me encuentro con ustedes, los que me leen, en cualquier parte del mundo, a cualquier hora, siempre en español, aunque alguno de ustedes no sea hablante nativo quizás, me encuentro más allá de mi mismo y del espacio que ocupo y eso para mi tiene un valor trascendente, un año es un ciclo, que transcurre según la medida de cada quien, en un presente prolongado o en numerosos y breves presentes, sin embargo, al final de cada año siempre buscamos mirar hacia atrás, como si todo lo que hubiese ocurrido aquél año ya no formara parte de un nuevo presente, automáticamente ese ejercicio reflexivo se vuelve pasado y aunque un hilo de Ariadna conecte al pasado con el futuro inminente, no deja de estar ahí detrás, de ser sencillamente la justificación de lo que hoy somos.

Hace poco más de un año aún no había empezado a dictar clases de pregrado, hoy puedo decir que comparto mi tiempo como mercadólogo con la docencia y lo estoy disfrutando mucho, hace poco más de un año la unidad de formación y experimentación de mi empresa apenas era un boceto, algunas líneas maestras ya estaban planteadas, pero faltaba darle forma a muchos contenidos que teníamos almacenados en nuestro modesto acervo de casos, hace un año y unos días, cuando envié mi primera nota al correo de mi buen Omar, no imaginaba que la disciplina y el rigor que me he impuesto para cumplir con mi palabra de ofrecer un artículo semanal fueran a rendir tan buenos frutos en otras áreas de mi carrera, que esta experiencia se convirtiera para mí en uno de mis más serios proyectos, que llegara a identificarme con roastbrief y con su gente como lo hago, aunque he dejado de verlos los martes en Youtube, por mis compromisos docentes, lo siento tanto.

Siempre he pensado y lo sostengo aún, que la máxima expresión del amor es el sacrificio y la mínima es la gratitud; cada vez que conversamos, puntualmente, porque creo que los caracteres y las ocupaciones no permitirían otras formas, Omar y yo, para notificar nuevas publicaciones o cualquier otro asunto, siempre culminamos, más allá de las formalidades, con un genuino gesto de agradecimiento que, en castellano tiene una carga providencial y metafísica como en ningún otro idioma puede tener y esos gestos continuados, por un año me permiten conocer una faceta cordial, amable al otro lado del mar, en el querido y desconocido México que atesoro como esa idea latente, ese amor palpitante que te llama y al que alguna vez tendrás que rendirte.

Por ahora seguimos con nuestras vidas, a un año de haber empezado no pienso abandonarlos, los lunes seguiré aquí; con diversos temas, de opinión, reflexión y hasta imprudencia literaria, sobre mi trabajo, mi vida en el mundo que da sentido a mi carrera y mis inquietudes sobre esto que se despliega a partir de lo que creemos y nos cree a cada uno: lo social, lo vinculante, lo político imbricado en lo cotidiano, esos metalenguajes que se vuelven raíz de nuestra cultura o que al contrario, se han vuelto lenguajes superiores debido a que esas raíces han germinado y brotado metamorfoseadas sin que las hayamos tomado en cuenta.

En fin, como siempre, gracias por leer, muchas gracias al equipo de roastbrief, a todo, pero en especial a Omar Villaseñor y gracias a mi socio Cristóbal Liscano, a mi maravillosa gente de El Bar Creativo por tenerme paciencia, por el apoyo irrestricto siempre, a mis clientes, aliados, amigos y colegas que sé que también me leen, gracias infinitas, hasta la próxima nota.

Imagen cortesía de Shutterstock

Andrés Cordovés

Soy un Venezolano con Terroir que ama las palabras; lo que me convierte en un Lexicultor; curioso y dispuesto a probarlo todo siempre con mesura, lo que me hace un Foodie Pasteurizado; desde 2008 emprendiendo como Director de Inteligencia en El Bar Creativo.

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