Diseño

No pidas permiso

Muchas veces en nuestra profesión paraliza el miedo a fallar, el miedo a romper esquemas porque se percibe como un riesgo que muchas veces no sabemos cómo superar. ¿Sé puede hacer algo? sí, es sencillo: NO PIDAS PERMISO.

Veamos…

No hay que pedir permiso para experimentar, al contrario, como creativos somos libres y debemos hacerlo todo el tiempo, pues solo así se vive y se aprende. Le llamamos “errores felices” porque al experimentar nos lleva a una solución completamente nueva, lejos de donde imaginábamos llegar. Cuando nos desviamos de nuestro proceso, estamos creando uno nuevo.

Tampoco hay que pedir permiso para romper paradigmas, es al revés, hay que lanzarnos… Claro que de inicio será difícil y seguramente fallemos. Ese “sueño” de querer reformular al mundo con nuestras ideas puede convertirse en una pesadilla. Pero todo será aprendizaje para nosotros. Nuestros conceptos y más si son “innovadores” necesitan tiempo para que funcionen y corten con lo establecido. Solo necesitamos paciencia y no claudicar.

No se pide permiso para hacerle caso a nuestra intuición. Esas corazonadas son las que nos enseñan el camino. Esa intuición es al mitad de nuestra idea, o la mitad de nuestro concepto, solo necesitamos encontrar la otra mitad, claro, abriendo bien nuestros sentidos.

No se pide permiso para confiar en nosotros mismos. En este campo creativo, primero debemos confiar en nosotros, en nuestro ritmo, en nuestro estilo, en nuestra inteligencia, en nuestras habilidades… para que fluyan la energía y las ideas. Solamente confiando en nuestro potencial, es que se desarrolla.

No hay que pedir permiso para generarnos nosotros solos una opinión. Ésta es nuestra capacidad crítica, y aquí la necesitamos al cien por ciento. Nuestra crítica permite desarrollar argumentos sólidos que den soporte a nuestros proyectos. También nos permite emitir juicios para poder evaluar nuestras decisiones y poderlas contrastar. Sin capacidad crítica no podemos convencer ni al cliente ni a nadie.

Y por último, tampoco se pide permiso para tener entusiasmo. El entusiasmo es algo natural, es el motor de nuestra pasión. Esa pasión creativa siempre tiene que estar encendida, siempre tiene que ser dinámica… sino no tiene sentido lo que estamos proyectando.

Me despido soy Erika, ustedes ¿qué opinan?, ¿qué tanto piden permiso?

¡Hasta la próxima!

Imagen cortesía Shutterstock

Artículos relacionados

Close
Close