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Conferencias, algo que no cuadra

En los últimos 5 años, el crecimiento de estas actividades ha sido potencializado por el interés de las personas en adquirir la última escala de la pirámide social: la autorrealización.

El hecho de ser mejor cada día ha sido el motor principal para asistir a este tipo de eventos. Las relaciones públicas y los contactos, también son razones importantes para los eventos concurridos. No es menester ser un estudioso en algún campo para acudir; solamente basta leer las mil y una piezas de comunicación llamativas que abundan en las redes sociales para acceder.

Hay varias razones adicionales para que el “boom” por la actualización se esté dando. Sumadas a las anteriormente mencionadas, vale la pena destacar las promociones que realzan las compañías organizadoras, la temática a abordar y el valor agregado, bien sea en gancho para consultorías o poder acceder a ciertos beneficios.

El meollo del asunto radica en la escasa creatividad que las actuales conferencias tienen. Hoy día, se tocan muchos temas tan trillados, que empalagan el interés de los asistentes. Este año he asistido a innumerables eventos relacionados con temas de marketing, emprendimiento, gestión empresarial y comunicación, y una de las conclusiones, infortunadamente perniciosa es la repetición y estribillo por asuntos que son conocidos por la comunidad actual

¿Por qué nombrar una y otra y otra y otra vez a Kodak? Todo el mundo sabe lo que le pasó por no entender las nuevas formas de comercializar las imágenes digitales.

¿Por qué, siguiendo el ejemplo anterior, se habla de Xerox?

Y algo melodramático que se puso de moda y en TODAS LAS CONFERENCIAS VIGENTES lo mencionan: “HAY QUE PENSAR FUERA DE LA CAJA”, como si poniendo esta frase en la diapositiva, recitarla una y otra vez fuera congruente con lo que está mencionando.

Los auditorios se llenan de personas porque las piezas de comunicación son llamativas y logran despertar curiosidad en ellos, pero cuando comienzan a escuchar los ejemplos sabidos, pierden el interés y no regresan.

Lo rico de una ponencia es lograr seguir cada frase del speaker que logró capturar nuestro interés.

Lo delicioso de las charlas es ir a aprender y participar.

Lo atrayente de los discursos es sorprenderse con el contenido próximo sin siquiera prevenir el hilo conductor.

Deleitarse en un auditorio es algo mágico, pero la forma en que se está haciendo (en ciertos lugares y en algunas compañías) está haciendo perder credibilidad. Disfrutar de un buen speaker es estar sentado por lo que dure la temática sin percibir la sensación de aburrimiento.

Cabe resaltar entre ese mar de compañías que hacen más de lo mismo, existe un emporio que ha sabido captar la atención de todo el mundo con su ingenio, su fascinación por sorprender al público y la forma como dejan al público estupefacto: estoy hablando de las charlas TED, cuyo contenido, expositores y know how me han dejado perplejo, ya que sobresalen de lo normal y aplican literalmente la premisa de Jack Trout: “DIFERENCIARSE O MORIR”.

Imagen cortesía de Shutterstock

Carlos Espinosa Valencia

Mercadólogo de profesión, pero aventurero por convicción. Amante de brindar momentos de verdad a mis clientes. Fanático en transformar transacciones comerciales en experiencias memorables. Defensor acérrimo de una conducta ética, moral y transparente en la identificación de soluciones a las necesidades del público objetivo. Conferencista y Couch de marketing estratégico a PYMES. Sígueme en redes sociales: Facebook: Carlos Espinosa Valencia. Instagram: carlos.espinosavalencia Twitter:@caespinosa26
Mi blog: www.algoporcontarblog.wordpress.com

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