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Empresas bajo asedio

En economías críticas, las organizaciones, sean grandes o pequeñas, poderosas o vulnerables, nacionales o transnacionales, pueden optar por dos estrategias para afrontar la adversidad, la primera, la más sencilla, en apariencia, es reubicarse en una economía más segura, digo en apariencia, pues reubicar a una organización en otra economía es sumamente costoso y altamente riesgoso; entrar en un nuevo mercado implica calcular más que costos básicos, como el capital de inversión necesario y los gastos de formalización, el de reorientar la estrategia de marketing a ese nuevo mercado, con un factor en contra, no se es nativo en ese mercado, por lo que la investigación debe ser profunda y muy meticulosa, de modo que se obtenga la mayor cantidad de datos disponibles para no errar, además, por muy empático que sea el mercado con la marca, la organización siempre debe prever que hay otras que están primero, que son nativas, cuyos discursos son mucho más próximos a ese mercado y por tanto, pueden dominar mejor la escena, los riesgos son grandes pues no solo se puede fallar, que en cualquier caso puede ocurrir, sino que no se está en el ambiente propicio para fallar, emigrar de mercado, buscar una economía más sólida, implica salir de la zona de confort, esto supone una inseguridad muy superior, el beneficio es que si se tiene éxito se ha conquistado más que cualquier marca nativa.

La otra estrategia, más compleja, en apariencia, es prevalecer en la adversidad; no es sencillo y va a depender de las causas que originan la crisis económica; si éstas son reversibles a corto, mediano o largo plazo, si obedece a una recesión natural o si es estimulada por factores políticos, si se están tomando correctivos al momento y se puede esperar o si no se está haciendo nada y esperar puede demandar mucho más esfuerzo del que pueda soportarse, no siempre las crisis traen oportunidades, pero en momentos críticos, las oportunidades pueden aparecer donde menos se ha pensado, lo importante es considerar bien el tablero de ajedrez.

En mis consultorías siempre advierto al gerente sobre esto, si está considerando bien el tablero de ajedrez, y no me refiero a si está viendo las jugadas de su oponente, que eso es también muy importante, sino a si está cuidando sus piezas pues no todos en la organización son peones, si la gerencia identifica quiénes son sus caballos, sus alfiles y sus torres, entonces puede garantizar lo primordial en una crisis, la estabilidad interior, sobre todo si la crisis es originada por factores políticos que supongan un riesgo inminente para la organización, ésta debe contar con un capital humano sólido, debe haber cohesión, lealtad y un compromiso mutuo para luchar; si la crisis va a durar mucho tiempo, como es el caso de una crisis de guerra o de inestabilidad política, entonces la organización debe invertir mucho más al interior que al exterior; suena paradójico, pero el principal cliente está dentro, afuera habrá escasez y eso es suficiente para vender lo que se produce, pero adentro no puede escasear nada, deben cubrirse todas las necesidades de los miembros de la organización, debe emplearse un discurso amable, inclusivo, deben tomarse en cuenta todas las ideas, fortalecerse los equipos de trabajo, estar más atentos los gerentes y jefes de equipo de los potenciales ocultos, premiar el logro, valorar el esfuerzo, siempre disponer de recursos, no necesariamente financieros, pero sí de alto valor, para agradecer la lealtad.

Los castillos ante un asedio se fortalecían al interior, así mismo las organizaciones ante un asedio y la imposibilidad de salir, deben hacer lo mismo; pero adicionalmente los castillos deben tener túneles ocultos, de abastecimiento, deben siempre proveerse para soportar el largo asedio y deben contar con aliados, siempre; para las organizaciones transnacionales los túneles de abastecimiento son fáciles de lograr, la empresa matriz, si está interesada en permanecer en ese mercado, se encargará de sostener a la organización, aún a pérdida; para las nacionales una alternativa es volverse transnacionales, si se tiene el músculo financiero entonces buscar un mercado que sea afín, en el caso de que la crisis económica provenga de una situación política, buscar esos mercados que son políticamente afines a la causa oficial, expandirse en esa dirección o franquiciar, vender el knowhow en el exterior, para obtener divisas más fuertes y poder resistir la adversidad, si el conflicto impide el comercio exterior y pone barreras lo suficientemente altas para tomar esa decisión, la mejor es la primera, pero si aún existen nexos con el exterior lo más seguro es que la economía dependa de divisas exteriores, por lo que lo más aconsejable sea buscar divisas extranjeras, ese va a ser el túnel de abastecimiento, lo que permitirá fortalecer a lo interno la organización para no ceder a la crisis; lo otro es hacer alianzas, preferiblemente con industrias manufactureras, invertir en negocios que supongan la sustitución de importaciones, aguas arriba y generar negocios aguas abajo que también eliminen trabas en la distribución y comercialización; lo más seguro es que algunos controles económicos hagan más difícil la inversión, pero deben buscarse los medios para no absorberla toda, agremiarse, aliarse a otros beneficiarios y hacer inversiones conjuntas, joint ventures que permitan mantener la producción a niveles aceptables.

Las empresas siempre pueden resistir, siempre van a prevalecer, lo que se requiere de éstas es inteligencia y ánimo para sortear las dificultades, a fin de cuentas, justamente eso es lo que significa la palabra empresa.

Imagen cortesía de Shutterstock

Andrés Cordovés

Soy un Venezolano con Terroir que ama las palabras; lo que me convierte en un Lexicultor; curioso y dispuesto a probarlo todo siempre con mesura, lo que me hace un Foodie Pasteurizado; desde 2008 emprendiendo como Director de Inteligencia en El Bar Creativo.

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