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Vende hábitos

La vida se compone de una serie de tradiciones, rituales, rutinas y hábitos. Todos en conjuntos construyen las actividades que desarrollamos día a día. No importa si son hábitos buenos o malos, al cerebro lo que le interesa es tener el mejor manual o libreto de nuestra existencia.

Una de las funciones principales del cerebro es el ahorro de energía. Esto se logra automatizando la mayor cantidad de procesos posibles con el fin de invertir la menor cantidad de energía cada que ejecutamos la toma de decisiones en una acción repetitiva de nuestra vida.

Este “modo automático” se evidencia en tareas como cepillarnos los dientes, bañarnos, comer, caminar e incluso respirar. Lo mismo ocurre con los productos y servicios que consumimos, los cuales hemos convertido en parte integral de nuestra rutina; normalmente compramos las mismas marcas de comida, ropa, tecnología, vamos casi siempre a los mismos lugares, incluso estamos acostumbrados a frecuentar las mismas personas por más amplio que sea nuestro círculo social. De esta forma construimos nuestra zona de confort.

Teniendo claro esto, puede entenderse por qué ciertas marcas entraron al mercado y fracasaron en su intento por cambiar a las personas. No me refiero a que no se deba o sea imposible cambiar, se trata de que, para alterar la vida de las personas se necesita que el producto o servicio se acople y perfeccione un hábito ya existente, a la vez que la marca realiza un acompañamiento constante para ayudar en la transición.

Muchas empresas pecan en querer entrar de forma forzosa en la vida de sus clientes, cuando la realidad es que el proceso de adaptación, por más fácil que sea de usar el producto o servicio, lleva su tiempo. Es como intentar aprender una nueva habilidad, puede que los primeros días incluso descubras que eres bueno, pero solo el tiempo y la determinación dirán si es un complemento positivo para tu vida o si realmente estás dispuesto a adquirirla por completo, todo con base en los resultados obtenidos durante el proceso.

Dejemos de forzar en la comunicación y comencemos a entender mejor a las personas.

Imagen cortesía de Shutterstock

Yheison Giraldo

Publicista. Voy por la vida recopilando lo cotidiano y convirtiéndolo en historia; apasionado de los libros, la escritura y el marketing digital. Me encuentras en Twitter como @YDGiraldo

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