Marketing

Coexistencia marcaria

¿Alguna vez como publicista has caído en la tentación de copiar alguno que otro elemento ya sea gráfico o fonético de una marca existente?, bueno pues en las próximas líneas te explicaré sobre un término no común en el mundo publicista pero sí el mundo jurídico.

Aunque no lo parezca, o más bien aunque no lo acepten, los publicistas tienen mucha inclinación a la creación de marcas basándose en conceptos ya conocido por ellos (esta inclinación puede ser inconsciente), esto no quiere decir que no tenga creatividad, sino que como seres humanos estamos controlados por diversas corrientes religiosas, políticas, sociales e inclusive publicitarias. Y esto nos conlleva a que subconscientemente creemos una marca muy similar a una marca que nos guste personalmente o que sea o haya sido todo un éxito en industria publicitaria.

Bajo este contexto es muy común encontrarnos con marcas que fonéticamente y gráficamente son muy similares o mejor dicho “semejante en grado de confusión”. El término semejante en grado de confusión desde el punto de vista del IMPI (órgano que registra y protege las marcas) es cuando una marca registrada o no, carece de distintividad en un mercado, es decir que no puede ser identificada por sí misma, sino que es o puede ser identificada por otra marca y por ende crea una relación entre ambas marcas. Desde el punto de vista comercial, es un problema que dos marcas de diferente dueño o creador creen una relación, puesto que esto induce a un público consumidor al engaño por llegar a considerar que éstas son marcas hermanas. Es por ello que en el mundo jurídico no se pueden registrar dos marcas que guarden esa relación, a menos que sean del mismo titular.

Pero, las marcas guardan una esencia específica respecto a territorialidad, temporalidad y especialidad. La territorialidad, es que si registras una marca en México, solo la utilizas en México. La temporalidad es que tienen una vigencia especifica, es decir, 10 años. Y la especialidad es más complicada y subjetiva, la especialidad es sinónimo de distintividad, pero no de gráficos sino de productos y servicios; cuando intentas registrar una marca, estás obligado a indicar una clase, actualmente existen 34 clases de productos y 10 clases de servicios, cada una de las clases cuentan con productos y servicios distintos, que permiten identificar qué es lo que se ostenta bajo la marca. El principio de especialidad tiene su función directa en permitir identificar los productos de una marca y como función indirecta permitir la coexistencia de dos marcas idénticas o similares.

La coexistencia marcaría, es cuando dos marcas independientemente sean muy similares respecto a fonética o gráficos, pueden ser sujeto de registro, aunque éstas sean de diferente titular. Pero, con la condición de que su especialidad sea distinta, es decir, que sus productos o servicios sean clases diferentes o si es la misma clase, no tengan productos similares. De la ley de Propiedad industrial se desprende que dos marcas pueden coexistir en el mercado si amparan productos o servicios similares, pero son distintas, o bien, si siendo idénticas o parecidas en grado de confusión, son aplicadas a productos o servicios notoriamente diversos. En otras palabras, se debe advertir cierta correlación entre el parecido entre marcas y la similitud de productos o servicios, de suerte que, cuanto más se distancian las áreas comerciales de dos signos aparentemente iguales, mas se diluye la posibilidad de confusión por parte del público consumidor, puesto que, si bien pueden ser incluso idénticas las figuras o fonemas que las componen, si él segmente de mercado es sustancialmente distintivo, difícilmente existirá confusión sobre el origen comercial de los bienes comercializados bajo esa marca. Por ello, cuanto más parecidos sean los signos, mas diferencia debe existir entre los productos o servicio a los que apliquen.

Por lo tanto, en el mundo jurídico si se vale tratar de utilizar diversos elementos ya sean gráficos o fonéticos sin el afán de establecer una relación comercial.

Imagen cortesía Shutterstock

Cristian Lozano

Joven Abogado y emprendedor, amante de la música, adicto a las letras, aprendiz de escritor, enamorado del derecho con una afinidad al Derecho de Propiedad Intelectual.

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