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De cómo las agencias pasaron del glamour de Mad Men a ser la Vecindad del Chavo del 8

Ahora que está en boca de todos Don Draper gracias a que la marca de ketchup Heinz, ha utilizado en su última campaña publicitaria una idea del protagonista de la serie Mad Men, valdría la pena preguntarse ¿cuántos verdaderos publicistas quedan en la publicidad y cuántos clientes quieren tener un verdadero publicista?

Si algo caracterizaba a “Don” era su poca o nula tolerancia a solicitudes absurdas, no le importaba que vinieran del cliente o de sus jefes, de inmediato decía no. Obvio, en las agencias de hoy le costaría el empleo a cualquiera que se atreviera a contradecir a un cliente o a su jefe, y ésta es la principal razón por la cual en muchas agencias existen muchos dizque creativos lameculos, que su poca creatividad la usan para hacerse los chistosos con su patrón, pues a su patrón también le encanta lamerle el culo al cliente para sacarle más pesos. Gracias a estos personajes tan singulares, de los que omitiré los nombres porque la lista sería inmensa, la publicidad ha dejado de ser Coco Chanel y se ha convertido en Niurka.

La realidad es que, en la mayoría de los casos, la publicidad ya no consiste en vender ideas, sino en complacer gustómetros; pues casi nadie es capaz de decirle a un cliente: NO y casi ningún cliente está dispuesto a creer en un publicista y con justa razón, pues sólo ve creativos chistosos, que la única consigna que tienen es darle el servicio y la razón, aunque lo que está pidiendo sea una abominación.

Los negocios que sólo se preocupan por complacer al cliente, aunque éste no esté en lo correcto, no se pueden llamar agencias de publicidad, pues están más cerca de ser una casa de citas a donde se acude para que a todo le digan a uno sí. Seamos honestos, en estos días en contadas agencias aceptarían a Don Draper como creativo, en casi ninguna lo dejarían presentarle al cliente y tal vez ningún cliente quisiera tenerlo como su creativo.

La publicidad como bien lo decía Don “se basa en una cosa, la felicidad. Y, ¿sabes lo que es la felicidad? La felicidad es el olor de un coche nuevo. Es ser libre de las ataduras del miedo. Es una valla en un lado de la carretera que te dice que lo que estás haciendo lo estás haciendo bien”; desafortunadamente, eso se ve cada vez menos en una campaña, ahora lo que se ve en realidad es la idea que sirvió para darle gusto a un cliente, por eso la publicidad genera ahora más fastidio en el consumidor que felicidad.

Hoy en día, en la mayoría de las agencias no se buscan creativos que crean en sus ideas y las defiendan, se buscan bufones aduladores que hagan reír al cliente y tengan satisfecho a su patrón, por eso en este medio hay tan pocas personas que admirar y muchas a las que se les aborrece por hacernos odiar este gran oficio. Las agencias de publicidad, como bien lo dijo David Ogilvy, tendrían “que estar siempre dirigidas por el tipo de hombres que inspiran respeto. No farsantes, inútiles o cabrones”.

En la actualidad los personajes de Mad Men serían vistos, en espacial Don Draper y Peggy Olson, como “godinez”. Ahora para que crean que eres un creativo o diseñador muy chingón hay que ser una especie de hippie, con algo de Andy Warhol y una pizca de Buda y justo esos personajes que pululan son los que han hecho que las agencias de publicidad pierdan el glamour de Mad Men, para convertirse en la pintoresca vecindad del Chavo del Ocho.

Con todo lo anterior, un cliente debería entender que si el dueño de su agencia le dice a todo que sí, es claro que lo que menos le interesa es su marca o producto, pues en realidad sólo está buscando lo mismo que el simpático señor Barriga: cobrar la renta cada mes.

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10 Comments

  1. Sí, es cierto que un cliente acude con un “profesional” para resolver sus necesidades de publicidad y que este debería dejar a ese
    “profesional” hacer su trabajo; Pero ¿quién le pone un límite al creativo? El creativo de ahora es un pocopaseado, que le encanta la cultura popular, pero nada de la cultura general. Ese ser que se siente el todopoderoso de las ideas, incomprendido porque
    ‘ve más allá de la caja’, que mira con desdén los proyectos pequeños y hace guiones, lines, libretos con el mismísimo culo pesando en el día que pueda hacer un comercial internacional, una campaña que le traiga muchos premios y le sirva para venderse mejor a otra agencia. ¿Cómo quieren vender un producto si ni siquiera logran convencer con su idea a su cliente? El problema no es que no sepan decir NO,el problema es que el NO es por algo. Y así, las agencias están llenas de chicharrines, lapicitos, platanitos, lagrimita y costel.

  2. La idea de la nota está muy clara y es alo que muchos pensamos y buscamos cambiar cuando la oportunidad llegue; pero honestamente la redacción necesita muchas correcciones de estilo. Ofrezco “mis servicios” como redactor y editor. Saludos.

  3. Aún que estoy de acuerdo con todo lo escrito, no dejo de pensar en las audiencias cada
    día más pendejas y su necesidad de consumo absurdo. Esto es sin lugar a dudas
    un motor maligno que hace que las cosas sigan funcionando para los clientes
    (que para ser sinceros si funcionan puesto que las ventas si crecen en la mayoría
    de los casos) y no es con afán de hacer controversia.

    Si ya se tomaron el tiempo de leer tanto comentario no me sobra decir que
    porque funciona no puede ser mejor y el punto que me encanto del articulín es
    cuando habla del contraste de “Coco Chanel y se ha convertido en Niurka” porque siempre hay mejores
    maneras de hacer publicidad, a lo que me refiero es que Coca-Cola se convirtió
    en una referencia cuando dejó de vender refrescos y empezó a vender felicidad.

  4. Lo triste de la historia es que por más argumentos que tenga uno como Ejecutivo (acuérdense que no sólo hay ejecutivos de agencia, esos que se encargan de decirle que si al cliente a cualquier estupidez que se le pase por la cabeza sin primero consultarlo con el equipo; también estamos los que en algún momento fuimos ejecutivos de medios o de investigación, los que poníamos la cara frente al cliente cuando no le dieron los GRPs de la campaña, o porque el anuncio fue muy caro), el cliente siempre va a tener la razón así no la tenga. Por eso me cansé y decidí renunciar al mundo publicitario, porque las llamadas a las 6 am pidiéndome informes, las presentaciones de todo el día con los mejores opciones de medios para el cliente, a la cuál le hacía caso omiso y terminaba escogiendo una revista que no iba con el target porque “allá trabaja Susanita” o “a mi me encanta esa revista y sueño con verme ahí” me cansó. Cuando estudié publicidad lo hice pensando en la libre expresión de mis ideas, de clientes inteligentes y de jefes que sabían, por lo menos, donde estaban parados; pero no, estudié una carrera especializada en vender humo, y sinceramente, me cansé de ese tema… Ahora soy un espectador más, pero dueña de mi tiempo y mis ideas…

  5. si bien es cierto que cada vez hay más publicistas que publicitarios, también es cierto que ya cualquiera escribe un artículo (bien o mal redactado), ¡hasta un biólogo habla de publicidad!

  6. Muy buen artículo, aunque creo que también hay que pensar que el público al que se dirigen hoy en día también ha cambiado; en aquel entonces no podías hablarle de tú a un señor más grande que tú.

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