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Los académicos en la publicidad

Pocas profesiones pueden ser tan maravillosas como las relacionadas con la educación. Maestros, profesores, docentes, académicos, no importa demasiado en este caso cómo decidamos llamarlos, lo realmente importante es la labor que cumplen. En el mundo publicitario no son menos importantes, pero se han convertido en un problema enorme, el cual afecta la calidad de profesionales que se gradúan cada año a ejercer en la industria.

Aquellos que lleven años en este negocio me darán la razón cuando digo que no alcanza toda una vida para llegar a ser un publicista en toda regla. Cada día hay algo nuevo que aprender, un nuevo reto, nuevas tendencias y estilos que modifican por completo el mercado. Teniendo claro lo anterior es inaudito encontrarse con docentes que consideran tener la verdad absoluta respecto a los temas que tratan. Es desde este punto donde nacen otros problemas que afectan la educación del publicista.

Los egos comienzan a aparecer, los profesores comentan que su método es la única y más efectiva forma de obtener buenos resultados, se comienzan a matar la creatividad de estudiantes que se encuentran buscando soluciones alternativas que puedan compartir al mundo y, lo que me parece más triste es que, si de por si las universidades debido a los sistemas que manejan no pueden explotar el potencial de sus estudiantes, el hecho de que los profesores no tengan la capacidad de hacerlo, de brindarle el tiempo al menos a aquellos estudiantes que están buscando respuestas, demuestra lo mucho que le falta a la educación en publicidad para ser medianamente buena.

Jóvenes llegan a últimos semestres de su carrera completamente perdidos, porque los pensum universitarios son completamente genéricos, dando solo una probada de lo uno y de lo otro, pero sin la posibilidad de enamorar en algún tipo de campo a los estudiantes. Es verdad, parte de ese proceso de descubrimiento deben hacerlo los jóvenes por cuenta propia, pero vamos, muchos tuvimos dudas en su momento, muchos, por más exploradores que fuéramos nos encontramos con situaciones que pudieron ser más llevaderas si hubiéramos tenido una guía.

Es así como llegan a ejercer jóvenes publicistas que poco o nada saben de la industria y terminan consumidos por la misma. Algunos suertudos descubren en ese choque con el mercado su verdadera pasión dentro de la publicidad y deben dedicar gran parte de su tiempo en encaminar toda su vida en esa nueva dirección, tiempo que se pudo haber ahorrado si desde la universidad se les hubiera mostrado mucho más de este mundo.

¿Por qué me refiero específicamente a los académicos y no a las universidades o al sistema? Sencillo, porque es en estas personas donde se encuentra el limbo entre el sistema y lo que realmente necesitan los estudiantes. Es el docente y no la universidad quien tiene el verdadero contacto, descubre miedos, potenciales, sueños, debilidades y pasiones y es él quien puede “salvar” a esas grandiosas mentes que tal vez no estén llegando a esta maravillosa profesión por falta de una guía.

Imagen cortesía de Shutterstock

Yheison Giraldo

Publicista. Voy por la vida recopilando lo cotidiano y convirtiéndolo en historia; apasionado de los libros, la escritura y el marketing digital. Me encuentras en Twitter como @YDGiraldo

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