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La publicidad: amor y odio

En esta profesión no hay un equilibrio entre el amor y el odio. Un día podemos amanecer queriendo ser los mejores publicistas del mundo y al otro nos levantamos cuestionando el por qué elegimos esta carajada. A esto le llamo abismos profesionales, donde queremos todo pero la duda acaba desmotivándonos.  

Dicen que del amor al odio hay un solo paso, pues bien en el caso de la publicidad no solo hay un paso sino también factores interno y externos que nos llevan por ese vaivén de emociones navegando como un barco de aquí para allá.

Desglosaré en primera instancia esos factores internos. El primero de ellos es que todos en la publicidad somos seres creativos sin importar el cargo que se ejerza,  y como personas con características creativas somos cambiantes y netamente emocionales, absolutamente ¡Todo nos afecta! La política, la música y hasta el tono de como nos dicen el buenos días.

En el factor externo hay una sola frase que permite que una persona odie el gremio de la publicidad por bastante tiempo. Esa frase le aseguro que usted y yo la hemos escuchado varias veces y más que todo cuando hay un interés propio (premio o nuevo cargo). YO CREÉ, YO FUI o YO HICE. Son frases de solo dos palabras que contiene mucho significado, porque ahí en ese preciso instante conoces verdaderamente a la persona y con quién trabajó realmente.

Este texto se puede definir dándole significado al amor y al odio dentro de la publicidad. Y se puede aclarar así.

Amor: A las ideas, a los buenos textos, a los artes, a los conceptos, al crear, a las emociones que venden,  a los cafés, a las hojas en blanco, a las estrategias, al seguimiento de campañas, al cumplir objetivos, a la simplicidad.

Odio: Al egocentrismo, al yo soy, al crecerse más que los demás, a los bloqueos creativos,  al no escuchar, al tiempo demás en la agencia, a la negación, al no trabajar en equipo, al cliente que no escucha las recomendaciones, al pensar solo.

Amamos y odiamos al mismo tiempo lo que hacemos y aún así el pecho se infla de emoción y orgullo cada vez que nos preguntan qué profesión tenemos.  Por eso somos publicistas para hacer ideas que a nadie más se le ocurre. Y aunque todos los seres humanos somos creativos, nosotros podemos hacemos de ella algo único.

Imagen cortesía Shuttestock

Juan Naranjo

“Me dediqué a la publicidad porque desde chico siempre imaginé que los comerciales eran películas de 30 segundos, por eso encontré en la publicidad mi forma de hacer cine y creatividad”. Soy publicista Copywriter. El amor por las letras es el mismo que le tengo al cine y a la música. Que cada letra expuesta nunca sea en vano. Twitter: @JuanNaranjo99

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