Creatividad

I need you tonight

Cuatro de la tarde, el Diner está totalmente lleno. No es muy grande el local, de hecho es una tira larga donde de un extremo, están los booths para más de 4 personas, justo enfrente de la barra y al fondo hay una especie de rectángulo con mesas convencionales que también están repletas de gente. El ambiente se siente caliente debido a la poca ventilación que tiene el lugar y se respira un olor penetrante a hamburguesas, papas fritas y hot dogs. No es que no se pueda respirar, simplemente, al espacio le vendría de maravilla un par de ventanas en la parte trasera para que las corrientes de aire le dieran un poco más de frescura al sitio.

En el último de los gabinetes está sentada una pareja. Se hablan poco y están sentados uno frente al otro. Cada uno tiene su mac abierta enfrente y cada uno escribe cosas en ella. En realidad el hombre no escribe sino que le dicta a la máquina en un inglés muy bien pronunciado, alto en volumen y que se siente un poco forzado y bastante pretencioso.

Él tiene 30 años, delgado, pelo negro con un corte de pelo muy corto y muy “in” uniceja muy poblada y una barba muy bien cuidada. Viste totalmente de negro y trae en la muñeca un par de cueros que se sujetan a los extremos con ganchos de plata.

Ella tiene 28 años. Es mucho menos agraciada que él. Medirá 1.68 y está pasada mínimo 20 kilos de su peso ideal. No se le ve ningún rasgo particular que la ponga en el lugar de “una mujer diferente”. Es simple y sencillamente, una gordita más. Trae todos los brazos tatuados, pero eso en la condesa no es ninguna seña particular. Tiene una matrushka colorida de trazos gruesos y varias pinup girls muy del estilo old school que se combinan con crucifijos y ojos. En fin, un par de clichés que comen una hamburguesa con papas fritas y ensalada de col.

Ella trae un vestido de rayas horizontales (¿en serio, rayas horizontales?) gris y negro. Obviamente, la hacen ver más gorda. Usa unos lentes de pasta gruesa y se sostiene el pelo en una coleta que deja al descubierto sus mejillas plagadas de acné.

De pronto, de las pantallas que cuelgan de las paredes se escucha con fuerza los tres primeros acordes de “need you tonight” de INXS. Y a medida que la canción va progresando el tipo de negro comenta a su amiga en una voz pasada de decibeles “uff qué buena rola”. Y sin más, se la empieza a bailar de manera sugerente desde su extremo del booth.

Mientras mueve las caderas al compás de la guitarra de Andrew Farriss, la señala con el dedo índice de su mano derecha con el brazo totalmente extendido. Los labios toman forma de “duckface” mientras empieza a cantar:

So slide over here

And give me a moment

Your moves are so raw

I’ve got to let you know

I’ve got to let you know

Ahora se levanta de su silla como impulsado por un resorte y se para al borde de la mesa donde se convierte en una mezcla de Michael Hutchence y Vincent Vega y mientras se contonea de manera “sensual”, no para de cantar a todo volumen al mismo tiempo que señala a su amiga la gordis que se limita a observar el espectáculo como las otras 60 personas que están en el Diner.

Los meseros se miran entre sí para entender si esto era algo planeado. Por la cara del gerente no. Esto no era algo planeado. Ya varios teléfonos apuntan de manera discreta y (no tan discreta) hacia el cantante. Seguramente en unos días veremos el video en youtube bautizado con el título de lordbailador.

¿Cuántos views valdrá el vídeo? ¿mil, diezmil? ¿Llegará a las noticias, o se esfumará cuando llegue ladygrosera? ¿O la última metida de pata de Fox?

So slide over here

And give me a moment

Your moves are so raw

I’ve got to let you know

I’ve got to let you know

You’re one of my kind

Acaba la canción y con ella los movimientos de cadera y los contoneos del muchacho de negro, que simplemente se sienta en su lugar y le dice a su amiga:

“Guey me mama esa rola”.

La amiga responde:

“Sí no mames”

En VH1 entra “more than a feeling” de Boston. Como esta canción no le mama al chico de negro, todo regresa a la normalidad. Todos retiran sus celulares, los meseros se voltean a ver entre sí y al comprobar que no pasa nada, la vida sigue.

Luis Elizalde

Executive V.P. Chief Creative Officer.
Saatchi & Saatchi México. Sígueme en @luisfelizalde

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