Creatividad

Ídolos creativos de ayer y hoy: Sixto Rodriguez

El de hoy es un caso realmente peculiar, porque éste cantante fue ignorado durante décadas, tras publicar dos discos de calidad notable a principios de la década de los 70.  Fue un documental del año 2012 el que nos hizo redescubrir a un singular cantante y compositor que había sido arrojado a la oscuridad durante muchos años.

La carrera de Rodríguez tuvo más bajos que altos, pero no por carecer de aptitudes, es un músico y compositor de origen mexicano y nacionalidad estadounidense, nacido en 1942 aún vive, casado y con varias hijas, habiéndose dedicado al sector de la construcción tras abandonar el mundo de la música, sin reconocimiento como autor e intérprete.  Su trayectoria como cantante comienza alrededor de  1967 bajo el nombre Rod Riguez, tocando en diversos locales y lanzando una de sus canciones como sencillo a través del pequeño sello Impact. Tras tres años de silencio, firma con Sussex Records, una filial del sello Buddah Records. A partir de su firma con Sussex cambió su nombre profesional a Rodríguez, sin nombre. Rodríguez grabó dos álbumes en Sussex: Cold Fact en 1970, y Coming from Reality en 1971. Pero luego de recibir críticas poco entusiastas y debido a las bajas ventas, fue expulsado del sello, que tuvo que echar el cierre definitivo en 1975.

Renunció a su carrera como músico luego de fracasar en su intento de hacerse un nombre en la escena musical estadounidense. Sin embargo, a pesar de ser relativamente desconocido en su país natal, a mediados de los años 70 sus álbumes comenzaron a ser muy difundidos en países como Sudáfrica, Rhodesia (hoy Zimbabue), Nueva Zelanda y Australia, que a diferencia de América y Europa sí reconocían su talento y su valía artística

Después de que se agotaran las copias de sus álbumes del sello Sussex, el sello australiano Blue Goose Music compró los derechos para Australia de su catálogo, a mediados de los años 70. El sello reeditó sus dos álbumes de estudio más un álbum compilación, At His Best, que incluía grabaciones inéditas de 1976, tales como Can’t Get Away, I’ll Slip Away (regrabación con mejor instrumentación de su primer sencillo) y Street Boy. Sin que Rodríguez supiese nada de todo esto, se convirtió en un músico de culto en Sudáfrica, mientras él trabajaba afanosamente en la construcción para mantener a su familia.

Gracias a ese inesperado éxito, en 1979 realizó una gira por Australia acompañado de The Mark Gillespie Band como banda de soporte. Dos conciertos de la gira fueron editados en un álbum exclusivo para Australia, Alive . El título de dicho álbum jugaba con el rumor de que Rodríguez había fallecido varios años atrás. Después de la gira de 1979 regresó a Australia en 1981 para una gira final con Midnight Oil, tras la cual se retiró de la vida pública. Después, regresó a su vida sencilla de siempre.

Fue una de esas figuras que la propia historia trató de ensombrecer , y casi lo logra por completo, si no fuera por Malik Bendjelloul, un director de documentales sueco que, viajando como mochilero por África, descubrió que aunque Rodríguez había sido olvidado por el resto del mundo, era una estrella en Sudáfrica. Descubrir ese fragmento de la historia de la música americana, le movió a realizar un documental titulado “Searching for Sugar Man” , estrenado en 2012, y que nos permitió a muchos descubrir a un talentoso artista del que de otro modo seguiríamos sin saber.

En muchas de sus canciones Rodríguez habla de las crueldades que enfrentan los sectores sociales más pobres y marginados de las grandes urbes. Los que lo descubrimos recientemente y lo escuchamos vemos más allá del sucedáneo de Dylan que las discográficas querían vender. Tiene un sonido propio, parte psicodelia, parte folk, parte blues-rock, y parte soul-funk. Tiene también unas letras llenas de poesía que convierten a Rodriguez en un compositor más que solvente, el desconocimiento general que todos teníamos ante esta ya figura artística nos hace preguntarnos qué es lo que falló en aquellos momentos en los que Rodruiguez publicaba sus discos. ¿Estaba el mercado saturado en aquella época? ¿Era el público caprichoso o poco receptivo a nuevas caras y voces? Puede que nunca lo sepamos, que los caminos del arte sean inescrutables, quién sabe a cuántos buenos artistas más nos estemos perdiendo de la misma forma que sucedió con Sixto Rodríguez.

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