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La mercadotecnia versus los monopolios de mercado

Generalmente, cuando se piensa en mercadotecnia se piensa en grandes corporaciones que gastan elevados presupuestos en esta área.

Y aunque, si bien, es uno de los aspectos más importantes para estas corporaciones, también es cierto que es un elemento clave para evitar los monopolios.

¿Por qué?

El comercio ha existido desde tiempos remotos, junto con la dinámica más esencial en él: la oferta y la demanda.

La demanda se refiere a aquello que la población necesita o desea, mientras que la oferta, derivada de la demanda, es la que se encarga de cubrir estas necesidades. La demanda surge de manera inherente a cada necesidad de la población, lo cual genera la oferta. Ha sido así desde siempre, incluso también en modelos económicos socialistas y comunistas, excepto que en estos casos, la demanda no está cubierta por el comercio, sino por el Estado.

Pero, ¿qué pasaría si la mercadotecnia no existiera o no estuviera al alcance de todos?

Aclarando primero la terminología, mercadotecnia no se refiere únicamente a publicidad o promoción, sino a todo el conjunto de herramientas que se emplean desde que un producto o servicio es pensado (antes del desarrollo) hasta que éste llega a su destino final (el consumidor). Dicho de esta manera, puede equipararse con el comercio, o bien, como su nombre lo indica “técnicas de mercadeo”, y lo más importante, de libre mercado.

La mercadotecnia implica también el enfoque en el consumidor, y la diversidad de ofertas genera que la calidad de los productos y/o servicios y su valor agregado aumenten al haber competencia, y así se da poder de elección a los consumidores. Se enfoca en crear satisfactores a partir de lo que el mercado quiere, a través de investigación de mercado, investigación y desarrollo, etc.

Aún con la desaparición hipotética de la mercadotecnia (y con ella, del libre mercado), existiría una demanda, para la cual tarde o temprano se generaría una oferta, y, sin estas herramientas de marketing, no habría opción a la diversidad, causando que existiera sólo una oferta proveniente ya sea del Gobierno, o bien, de algún poseedor comercial de bienes para cubrir dicha demanda. En ambos casos, se hablaría de un monopolio de mercado.

En caso de que el proveedor único de bienes y servicios sea el Estado (modelo económico socialista), implica una forma de monopolio, ya que, si bien no existe una fijación de precios para el intercambio de bienes y servicios (no se paga por ellos), sí existe una racionalización de los mismos, y la estrategia de distribución y desarrollo de estos satisfactores no implican una participación activa de la población, por lo tanto, no pueden ser consideradas como herramientas de mercadotecnia.

También en el modelo económico capitalista la ausencia de las herramientas de mercadotecnia generaría monopolios dentro de los cuales solamente contados ofertantes podrían satisfacer las demandas, y dado que no existiría competencia, tendría la enorme desventaja adicional de una fijación de precios que podría ser arbitraria, y al no existir competencia, los consumidores se verían obligados a seguir con esa única opción.

La mercadotecnia implica una serie de herramientas que van desde el desarrollo de producto, hasta las estrategias de distribución, investigación de mercados, fijación de precios, estrategias de promoción, atracción de clientes, etc., que cualquier empresa sin importar su tamaño puede usar.

Estas herramientas han ido más allá de las corporaciones, colándose hasta la más pequeña de las empresas para que ésta pueda hacer libre uso de la fracción de mercado a la cual puede acceder.

Específicamente, las estrategias de mercadotecnia aplicadas en el sector micro empresarial, generan un abanico de ofertas que compiten entre sí para satisfacer una demanda, pero que a la vez colaboran, ya que los proveedores de una empresa son también empresas.

Para el consumidor, la mercadotecnia genera la ventaja de un amplio espectro de ofertas, sobre las cuales puede elegir la que más le convenza, mientras que para las empresas, es una forma de llegar a sus consumidores de la manera correcta y enfocar recursos en ellos, asegurando su participación de mercado.

Para las micro, pequeñas y medianas empresas, conocer y aplicar herramientas de mercadotecnia supone un arma ante el monopolio, ya que, a través de un diferenciador, se puede generar la atención y la lealtad de clientes potenciales, y a la larga, lograr mercados igualitarios sin monopolios en los cuales la participación equitativa y el libre mercado sean pilares.

Utilizar estas estrategias de mercadotecnia ayuda a “dividir el pastel” en más rebanadas.

Imagen cortesía Shutterstock

Alejandra Sánchez

Millennial, Mercadóloga y Maestra en Administración. Creyente de la buena mercadotecnia con un eco social responsable, fan de las micro-empresas y el comercio local. Analizo todo y me encanta dar mi opinión. Apasionada de los libros, la comida y las buenas charlas. https://www.linkedin.com/in/alejandraSM

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