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Para mamá

Los años y mis primeras canas me dieron muchas lecciones de vida, y hoy que veo el mundo desde otra óptica mi mayor aprendizaje incluye agradecer que después de muchos años sigue siendo solo el tuyo el amor incondicional; has visto cada uno de mis errores y has curado mis heridas del cuerpo y del alma, cada día me diste tu cariño y comprensión, sin importar el cómo o el porqué y aun cuando podías hacerlo, jamás me pediste amor exclusivo ni me celaste por esos falsos resquebrajamientos de mi corazón, cuando creía que estaba realmente enamorado  tu mágica paciencia me curaba el alma y me daba la esperanza de seguir, “ya algún día llegará la persona indicada”.

Fuiste de quien aprendí a ser un caballero y ceder el asiento aun cuando estaba cansado, abrir la puerta para que pasen las damas o tenderles la mano para que bajasen del bus sin importar su edad o si eran conocidas y sin entender el porqué debía hacerlo, a brindar un abrazo a quien lo requiera incluso a mi mayor enemigo, a escuchar el alma y no las palabras, a soportar a mi familia que ocasionalmente puede ser más cruel que el peor de mis discrepantes.

Caminar para ser ejemplo es difícil pero a tus espaldas lo sobrellevaste sin importar la crisis, cuando no había nada en muchas mesas, nosotros con un pan y chocolate en agua teníamos la vuelta, nunca te afectaron las críticas y la soberbia de la ignorancia de los vecinos, de la familia o de nosotros mismos, ¿quién como tu supo soportar hasta las frases más descorteses de nuestra adolescencia para olvidarlas al minuto siguiente? Luego de un día en que creíamos que todo salió tan mal que no queríamos despertar más ni enfrentar al mundo tu solo con un abrazo y arroparnos hacías que olvidemos todo, durmamos bien y despertemos con fuerza.

Gracias madre de mi corazón por cada día entregado, por perdonar mis faltas y mis errores, por entender mis malos humores o por esperarme siempre aun cuando mi viaje sea lejano y mucho me demore, jamás el tiempo de espera fue un inconveniente ni una razón de olvido, jamás entendí como puedes tener un corazón tan grande para que quepa tanto amor incondicional a tus hijos y a tus nietos, jamás pude entender como haces que alcance todo, que todo llegue para todos, no importa que no tengas nada, tú haces el milagro de los peces y el vino, gracias por ser nuestra madre, amiga, hermana, maestra, ejemplo y nuestra fuerza.

Imagen cortesía Shutterstock

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