Comunicación

Guía básica para presupuestar como autónomo de la Comunicación

El mundo de la Comunicación cada día es más diverso y sus posibilidades laborales más amplias y variadas. Hace décadas que la labor de un publicitario no se reduce simplemente al trabajo de una agencia, aunque ésta siga siendo la forma de trabajar mayoritaria.

Cuando trabajas en una agencia, tus opciones de retribución se reducen a la negociación inicial entre tú y tu feje, de la que saldrá tu salario mensual, y que se irá negociando con cada renovación del contrato. Pero, ¿qué ocurre cuando decidimos desarrollar nuestro trabajo de forma autónoma? ¿Quién y cómo decide el precio justo de cada uno de los encargos que recibimos?

En el primer caso tanto tú como tu futuro jefe sois personas del sector de la comunicación. Valoráis la labor del publicitario y el diseñador, porque habéis invertido años en estudiar cómo se trabaja en este mundo y sabéis que las ideas no llueven del cielo y que no todo es tan sencillo como imagina el cliente. Sin embargo, el proceso de negociación en el segundo caso puede ser algo tedioso e incluso frustrante.

Hay clientes que no entienden que la nuestra es una profesión como otra cualquiera, otros incluso llegan a pensar que el hecho de que hayan confiado en nosotros para publicitar su marca y la supuesta difusión y experiencia que nos brindarán ya es suficiente pago. ¿Qué más podemos pedir nosotros, los publicitarios? Si total, se sabe a ciencia cierta que nosotros no comemos, ni tenemos facturas que pagar, nos nutrimos del amor a nuestro trabajo y las infinitas jornadas laborales no nos dejan tiempo para hacer gasto.

Este tipo de experiencias y la generalizada tendencia entre los publicitarios y diseñadores a desconocer cómo presupuestar un encargo, suelen crearnos inseguridades que nos llevan a ofrecer un precio bajo en el presupuesto y, al acabar el encargo, solemos darnos cuenta no solo de que no hemos obtenido beneficios, sino que muchas veces incluso hemos perdido dinero. Por ello, hoy vamos a recopilar algunos consejos y elementos básicos a tener en cuenta a la hora de presupuestar cualquier encargo, ya sea de redacción, diseño gráfico, o cualquier otra forma de comunicación:

  1. Informarse sobre la horquilla de precios en el sector, tanto de lo que se cobraría normalmente por el mismo servicio en una agencia, como de lo que cobran tus competidores directos, es decir, otros trabajadores autónomos con tu misma actividad.Por alguna razón, durante mucho tiempo esta información ha sido más secreta que la fórmula de la Coca-Cola, pero en los últimos años parece que se ha perdido un poco el miedo a debatir entre profesionales los precios para un determinado proyecto. Investigando en blogs y foros de tu sector de actividad conseguirás la orientación que necesitas.
  2. Investigar a tu cliente y pasarle un documento con el briefing a rellenar antes de empezar a trabajar, este artículo anterior en el que hablamos sobre ello te puede ayudar a elaborarlo. Este documento nos ayudará a saber exactamente cuáles son las necesidades de nuestro cliente, también podremos tantear su capacidad de decisión, la urgencia del encargo y la cantidad de trabajo adicional que tendremos que llevar a cabo una vez entregada la versión final, factores a tener muy en cuenta a la hora de presupuestar un proyecto. 
  3. Calcular tu precio por hora, más que para cobrar a tus clientes por horas (algo que generalmente se desaconseja en el sector), para hacerte una idea del mínimo que debes cobrar para cubrir gastos.Para calcular este precio por hora, deberás tener de cuenta una serie de factores básicos: tu nivel de experiencia, los costes de desarrollar tu trabajo, los beneficios que quieres obtener o tu sueldo mensual, la cantidad de días y las horas al día que trabajarás, así como los que tendrás de vacaciones y los que calculas que no podrás trabajar por enfermedades y asuntos personales, así como los impuestos que debes pagar en función de la legislación de tu país.

    Además es conveniente tener en cuenta un porcentaje adicional que nos permita crear un fondo económico para cubrir los posibles imprevistos, como la reparación de tu equipo de trabajo o la adquisición de uno nuevo si deja de funcionar definitivamente. En los siguientes puntos desarrollaremos algunos de los factores tratados en este punto.

  4. Costes de tu trabajo: energía eléctrica, internet, tarifa telefónica, alquiler del lugar donde ejerzas tu trabajo, equipo de trabajo y adquisición de los programas necesarios para desarrollar tu labor, impresiones u otros gastos en pruebas para el desarrollo del proceso, gastos de traslado en reuniones con el cliente, descargas en bancos de imágenes u otros recursos, gastos en herramientas de gestión o en inversiones para campañas de redes sociales…A la hora de hacer una estimación en las horas que deberás invertir, no te aconsejo añadir el tiempo que inviertas en aprendizaje relativo a tu sector. Por ejemplo: el cliente no tiene porqué responsabilizarse de pagar tu tiempo de aprendizaje cuando sean cosas relativas a la elaboración de piezas que tú hayas aceptado realizar, pero si para llevar el encargo a cabo tienes que aprender sobre física interestelar de los unicornios, es algo ajeno al encargo y este tiempo sí debería ser pagado.
  5. En función a los puntos anteriores, establece una tabla de precios básicos con cada uno de los servicios principales que ofrezcas. No es algo para publicar en tu web o canal de difusión, ni tampoco para ser enviado a todos los clientes.Este documento te ayudará a tener claro los costes básicos de llevar a cabo los encargos de tus cliente en unas condiciones óptimas, de manera que no tengas que realizar los cálculos en cada ocasión. Este precio básico deberá modificarse en función de las necesidades de cada cliente y de la evolución del sector.
  6. Respaldar tu trabajo con los documentos necesarios: tendrás que elaborar tanto un presupuesto como un contrato de trabajo, aunque sea un trabajo puntual y muy básico. En el presupuesto deberás detallar los paquetes básicos de servicios en función de la información obtenida en las reuniones iniciales, no es necesario extenderse demasiado, sino explicar los elementos que se incluyen en cada uno de ellos y el precio que tienen.Una vez el cliente haya escogido una de las opciones y haya aceptado y firmado el presupuesto final, deberemos redactar un contrato en el que se establezcan las piezas exactas a elaborar, los tiempos de entrega de los que disponemos, la cantidad de propuestas a entregar (no son aconsejables más de tres), el número de revisiones que se incluyen a partir de la entrega de la propuesta escogida finalizada, el coste a pagar por cada una de las revisiones adicionales y las condiciones y plazos de cobro, recomendablemente, un porcentaje por adelantado, otro con la entrega de la versión escogida y el resto tras la entrega del proyecto finalizado.

Por último, asegúrate de que el cliente entiende la justificación del coste de tu trabajo y de que acepta todas las condiciones establecidas en los documentos mencionados en el punto anterior. Una vez firmados por ambas partes, ¡ya puedes empezar a trabajar!

Imagen cortesía Shutterstock

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