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Por qué la mayoría de las personas hablan mucho y hacen poco

Hay una tendencia en las personas a hablar más que lo que hacen. Y, en definitiva, ese “dios de la opinión” no siempre es favorable para cambiar las cosas del mundo que ellos mismos observan y critican.

¿Por qué? Por envidia y por miedo al fracaso. Si cada persona toma conciencia puede comprender rápidamente que no siempre las palabras contribuyen a construir, y que, por más edulcoradas que se las presente, encierran detrás juicios y desvaloraciones.  Aquí tienes algunas desventajas de hablar permanentemente y hacer poco:

  1. No concretas nada. Puede ser que inconscientemente pienses que tienes buenas intenciones, aunque está probado que si no pasas a la acción nada va a cambiar. Resultado: una vida mediocre y con escasas realizaciones positivas.
  1. Te conviertes en alguien que ajusticia a los demás. Las palabras pueden elevar o herir. Cuando emites juicios lo más probable es que ellos terminen heridos. Resultado: las personas huirán de ti.
  1. Transmites la imagen de un aparente sabelotodo. Hay personas que se sienten en condiciones de expresar lo primero que les viene en mente. Y lo hacen de formas no meditadas ni profundas. Resultado: las personas dejarán de confiar en ti.
  1. Del dicho al hecho. En vez de comprarte una propia y dedicarte de lleno a tus asuntos, eliges mirar a los que sí van logrando sus metas en la vida. Resultado: te encerrarás cada vez más en ti, y sentirás una profunda envidia y resentimiento por los logros ajenos.

Cómo dejar de hablar tanto y hacer más

  1. Aprende que en la acción está la enseñanza. No ocurre nada nuevo si sólo te lo pasas hablando; hace falta el impulso hacedor.
  1. Desafiarás tus paradigmas. Dejarás de pensar en la forma de siempre y expandirás tus condiciones creativas e innovadoras, para alcanzar objetivos cada vez mayores.
  1. Ganarás experiencia. Sólo en el hacer podrás superarte y transformarás lo que vivencias, en sabios consejos para seguir progresando.
  1. Dejarás de criticar y chismorrear. Dado que estarás tan enfocado en el hacer, no tendrás tiempo de hablar de los demás. Te enfocarás en tus realizaciones, y esa será la energía que te auto abastecerá indefinidamente.
  1. Encontrarás compañeros de ruta. Son millones las personas que viven cada vez más en una consciencia de realización permanente. El mantenerte en acción te sintoniza con tu voluntad y fortaleza interna, sentirás optimismo por la vida y aprenderás a corregir los errores.

Finalmente, posiblemente debas aprender del mismo alimento que generabas antes, en tu etapa del “otro yo”: sentirás los juicios de los demás hacia ti. Y esta será, quizás, la lección más importante. Nadie es lo suficientemente grande ni sabio para hablar de los demás.

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