Televisión

Una casa de papel con la estructura más sólida

Entre las series españolas estrenadas este año ninguna tan inteligente, fuerte, divertida y emocionante como La Casa de Papel.

Una historia con un nombre tan ambiguo puede en principio no llamar la atención. Sin embargo, desde los primeros minutos de la serie como espectador te sientes atrapado. La Casa de Papel es sin duda la serie más inteligente y mejor escrita de la televisión española en lo que va del año, sus cimientos son sólidos y muy bien trazados para dar como resultado un edificio sólido, tan bien construido que difícilmente el paso del tiempo podrá derrumbar.

Producida por Atresmedia, o sea Antena Tres y con la misma calidad de Vis a Vis , la brutal y exitoso versión española de Orange is the new black, o Mar de Plástico, La Casa de Papel es la historia de una banda muy bien estructurada que asalta la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, donde como su nombre lo dice, se imprimen los euros españoles. La serie inicia con la mente que idea el asalto y que se autonombra El Profesor salvando y reclutando a una de las mujeres que ha elegido para el asalto.

Los escogidos por El Profesor, ejemplares y exitosos pillos, no se conocen entre sí, a excepción de dos ex combatientes y mercenarios serbios. Un padre y un hijo, y otra que habremos de descubrir adelante en la serie. De acuerdo con las reglas que el profesor impone, ninguno de ellos puede revelar su verdadera identidad, ni hacer preguntas de tipo personal a los otros, así como tampoco pueden tener relaciones entre ellos. Esta mezcla de celibato y vida cartuja prepara el caldo de cultivo para el desarrollo de los asaltantes durante el atraco.

Los mismos nombres que los asaltantes escogen reflejan algo de su personalidad; Tokio, Berlín, Nairobi, Denver, Oslo, Helsinki, Río, Moscú, y le da un toque atractivo a la serie.

El asalto que en principio parece ser descubierto y por lo que los asaltantes parecieran verse obligados a tomar rehenes, tiene una estructura más compleja y cerebral que entrar y tomar el dinero y huir. Porque como dice el profesor en el primer capítulo al hablar de tener a la opinión pública a su favor: “No vamos a robar el dinero de nadie… Hasta les vamos a caer simpáticos”. El objetivo no es robar dinero, sino acuartelarse al interior del edificio para imprimir la mayor cantidad de euros posibles.

La historia se cuenta de manera lineal y a partir de flashbacks. Mientras el asalto corre, los autores de la serie nos hacen conocer las relaciones de los personajes durante las semanas de entrenamiento y previas a la toma de la fábrica. Y por otra parte vamos conociendo a Raquel Murillo la inspectora de policía que lleva el caso y la negociación en la supuesta crisis de rehenes. Y la vemos caer en las tretas y cuatros que le pone El Profesor. Como respuesta a cada exigencia y seriedad de la autoridad, el líder de la banda siempre tiene una ironía. Existen ases debajo de la manga tanto de los atracadores como de las fuerzas de la ley, y la existencia de una rehén inglesa que nada tiene de fortuito el hecho de que estuviera en el lugar equivocado en el momento equivocado, son elementos que acrecentan la tensión al interior de la serie.

Como toda mente de archivillano, El Profesor, no tiene contemplada dentro de su ecuación su propia humanidad y habrá de terminar no solo jugando con fuego, si no enamorándose de quien no debe y pagando sus errores y confianzas. Ni las debilidades en el carácter de los demás en especial de Berlín.

La serie está llena de vueltas de tuerca, de un humor negro que se agradece en el universo del melodrama y el drama que atiborra las series de hoy en día y de personajes menores que no son sólo patiños de la serie y aportan a las diferentes tramas de la serie.

Más allá de policías y ladrones la serie también nos cuenta historias de los rehenes, en especial la del gerente de la fábrica y su secretaria. Un tipo burócrata, arrogante y cobarde, que se aprovecha de la típica mujer insegura, el bullying que sufre la estudiante inglesa. Así como la vida cotidiana de los policías y abre la panorámica de tal forma que La Casa de Papel, es una serie muy amplia tanto en los personajes como en la temática y las situaciones, ninguna de las cuales se siente gratuita, ni forzada.

Las buenas actuaciones de actrices y actores como Alba Flores (Nairobi), quien en Vis a Vis hacía el papel de Saray, la gitana inseparable de Zulema Zahir, Álvaro Morte (El Profesor), Itziar Ituño (Inspectora Raquel Murillo), Úrsula Corberó (Tokio), Darko Peric (Helsinki), quien demuestra como de El Oso, temible jefe de traficantes de mujeres en la serie Mar de Plástico, puede interpretar a un violento y simpático mercenario serbio gay en La Casa de Papel, Esther Acebo (Mónica Gaztambide), Enrique Arce (Arturo Román), Pedro Alonso (Berlin), son lo que más ayuda al  desarrollo exitoso de la serie. La empatía que logran estos personajes con la audiencia, así como el desagrado por otros son uno de los aciertos de la producción. Al seleccionar uno de los mejores castings de la televisión española.

El capítulo nueve de la primera temporada nos deja en un lugar donde uno piensa: “En cinco minutos se resuelve la serie” y se imagina la cena. Pero lo cierto es que no y en esa última entrega de la primera temporada, lo único que uno puede pensar al comenzar a correr los créditos, es “¿con qué vuelta de tuerca habrá de empezar la segunda temporada de La Casa de Papel que nos dé para seguir la serie esos siete capítulos que habrán de estrenarse en octubre próximo? Y se va  directo a la cama con el estómago vacío y la mente dando vueltas acerca de ¿cómo se va a desatar el nudo gordiano de la acción?

Algo que se agradece profundamente a Antena Tres es que no nos vaya a tener un año en espera y que la primera temporada se puede ver una segunda vez, para en octubre concluirla, o eso espero.

Armando Enríquez Vázquez

Productor de televisión, escritor desde hace más de veinticinco años, columnista en diferentes publicaciones virtuales e impresas. Oriundo y transeúnte de una de las ciudades más pobladas del mundo de la que estoy orgulloso. Mis encuentros y desencuentros con la publicidad se han hecho muchas veces desde el terreno del receptor del mensaje y no del emisor. Me ocupan entre otras cosas el futuro de los medios, el abuso de la palabra creatividad y el desarrollo de contenidos atractivos en diferentes medios.
Sígueme en twitter: @cernicalo

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